8 MESES ANTES. BUSCAR EL TRAJE DE LA NOVIA
Y EL TRAJE DEL NOVIO
NOVIA.
La elección del vestido es una cuestión que depende
de los gustos, por supuesto, pero existen ciertas normas al
respecto. La primera y más respetada es que las novias
han de vestir de blanco, aunque hoy en día están
muy aceptados los colores crema. Muchos diseñadores se
atreven con otros tonos, como azules, malvas, rosas e incluso
rojo o negro.
Las mujeres más bien bajitas deben renunciar a las faldas
demasiado voluminosas, puesto que tan sólo conseguirían
achatar aún más la figura. Es mejor optar por
las faldas de vuelo y los cuerpos entallados, sin cortes transversales.
Las mangas deben ser sencillas, ni ajamonadas ni de farol exagerado.
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La principal regla de oro a la hora de elegir el vestido de
novia es la sencillez. Nada más lejos de la realidad
pensar que cuantos más adornos, lazos y volantes, más
favorecida vas a estar. No hay que olvidar que el simple hecho
de ir toda de blanco, con un vestido largo de ricas telas, taparse
con un velo y llevar unas florecillas en las manos ya es suficiente
como para recargarlo con todo lo que se te ocurra.
Otro aspecto importante es buscar un vestido de novia en consonancia
con tu personalidad -es decir, que si vas siempre en vaqueros
no te pega un traje muy sofisticado- y con el tipo de boda que
vas a celebrar -si organizas una boda campestre, olvida los
tacones de aguja y vestidos tipo cabaretera. Del mismo modo,
en una boda civil no se está tan sujeto a las normas
del protocolo como en una religiosa, pero sí a las reglas
del sentido común: en los juzgados y ayuntamientos resultan
mucho más apropiados los vestidos cortos o de calle,
o bien los de falda tipo ballet, es decir, justo a la altura
de media pantorrilla.
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Las mujeres altas no tienen tantos problemas, puesto que pueden
decantarse por cualquier estilo. Los vestidos guante, totalmente
entallados y ajustados al cuerpo, les sentarán perfectamente;
ahora bien, si se es demasiado alta y la intención es
no parecer tan larga, quedan mejor los vestidos de faldas con
mucho volumen y con cortes transversales tipo lorzas, volantes,
capas, etc.
Si consideras que tienes unos kilitos de más, es preferible
que elijas vestidos de líneas sencillas, sin mucha ornamentación,
y prescinde de las formas muy entalladas. La norma general para
elegir el vestido es intentar disimular los posibles defectos
y realzar la parte del cuerpo que más te guste. Por ejemplo,
para las mujeres sin cintura están prohibidos los corpiños
estilo princesa envarillados y muy ceñidos: parecerías
a punto de estallar.
El velo es un complemento opcional y queda casi restringido
a las ceremonias religiosas. Fuera ya de cierto significado
un tanto anticuado, resulta un aliado perfecto para las novias
tímidas o nerviosas. Como norma general, el velo jamás
debe tener más importancia que el vestido y, aunque suene
obvio, ha de armonizar con él: no resulta tan fácil
encontrar dos blancos iguales, sobre todo porque los tejidos
van a ser diferentes. Su longitud depende de las preferencias,
pero ha de elegirse pensando siempre en la comodidad. Medita
si te las apañarás con un velo de siete metros
y ensaya en casa el momento en el que el cura os declare marido
y mujer y te lo apartes de la cara, no vaya a ser que te hagas
un lío y destroces el peinado.
En la elección de la lencería que se va a llevar
el día de la boda no sólo se debe tener en cuenta
si es bonita o fea o si es sugerente y sexy. El primer punto
a estudiar es la comodidad, puesto que va a ser una jornada
de mucho trajín y no quedaría nada bien que la
novia se estuviese llevando cada dos por tres la mano al escote
porque se le clava el aro del sostén. Además,
resulta fundamental adecuar la lencería al vestido, es
decir, que no se marque, sobre todo si se lleva un vestido ceñido,
y que el sujetador se adapte al escote que se ha elegido para
el traje. Por ello, nuestro consejo es que las pruebas del vestido
se realicen con el mismo conjunto de lencería que se
va a llevar el día de la boda.
NOVIO.
Si bien la novia, con su vestido blanco, sus tules, sus colas
y sus velos, suele ser el centro de todas las miradas, el novio
no debe ceder ante su tradicional figura de segundón
y dejar de preocuparse por su atuendo. Aunque se supone que
no debe saber cómo va a ser el vestido de su prometida,
sí es preferible que los miembros de la pareja comenten
entre ellos el estilo, para que ella no aparezca con un modernísimo
traje pantalón color vainilla y él se plante en
la iglesia con el tradicional chaqué, el cual, dicho
sea de paso, es el traje oficial de las bodas según mandan
las normas de protocolo.
El chaqué clásico se compone de levita negra
o gris marengo, chaleco negro o gris, camisa blanca blanda y
los pantalones, grises con rayas. Antes la corbata solía
ser de color gris, con lunares o rayas discretas, pero ahora
se puede llevar de cualquier tono y con dibujo. Los más
lanzados, dentro de la tradición del chaqué, pueden
decantarse por chalecos y corbatas a juego, de diseños
y colores divertidos.
Cuando un novio decida vestir de chaqué, los padres
de los contrayentes y los testigos también deben hacerlo,
aunque a los testigos se les permite (protocolariamente hablando)
llevar traje oscuro. Esta excepción también sirve
para los novios, puesto que hoy en día cada vez son más
numerosas las bodas en las que el traje sustituye al chaqué.
Otro traje pensado para cenas de gala que también se
usa en algunas bodas -siempre de noche- es el frac, pero no
se suele utilizar mucho. Es semejante al chaqué pero
con chaqueta y pantalones negros y siempre con pajarita blanca.
El chaleco siempre debe ser blanco, si no quieres que te tomen
por un camarero.
Hay que aprovechar una ocasión especial como ésta
para utilizar una camisa de puño francés de gemelos,
en desuso hoy en día pero muy elegante, así como
el alfiler de corbata. Otra joya a la que hay que prestar especial
atención es el reloj: si no se tiene uno elegante, se
puede utilizar la buena costumbre de los regalos de compromiso
y pedirle un reloj a la novia, lo cual permitirá al novio
no tener que llevar uno muy deportivo de correa de plástico
que no le sentaría nada bien al chaqué. Para terminar,
un pequeño detalle muy elegante y festivo es colocar
una pequeña flor en el ojal, la cual siempre debe ir
en consonancia con el ramo de la novia, con el mismo tipo de
flores.
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