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Afeitado: No en todas las épocas el hombre siguió el mismo estilo

Nicki Minaj

La imagen del barbero afilando la navaja en una badana de piel tras el cristal de una lustrosa barbería casi ha desaparecido de las calles de la mayoría de las ciudades.

Desde que a fines del siglo XIX se inventara la primera cuchilla de afeitar y, posteriormente, King C. Gillette ideara la maquinilla con hojas intercambiables han pasado muchos años y estos se han llenado de novedades en el campo del rasurado, una actividad realizada casi diariamente por el género masculino.

Si nos adentramos en la historia, podemos ver que no en todas las épocas el hombre siguió el mismo estilo. Cada período de tiempo y grupo cultural ha tenido sus propias costumbres, corroboradas por la aparición en ajuares o yacimientos de poblados de pinzas o navajas de diferente forma y material.

La moda cambia, ya sea por motivos religiosos: los sacerdotes egipcios se afeitaban todo el cuerpo para estar libres de impurezas (se pueden admirar navajas que incluso eran de oro), otros se dejaban la barba o el bigote como signo de prestigio o poder, algunos ejemplos los tenemos entre los pueblos nórdicos o celtas; sin embargo a los romanos les gustaba mostrar su rostro libre de vello; pero a principios del siglo XX llevar la barba y el pelo largo describía a muchos intelectuales y bohemios que, rompiendo con la ortodoxia anterior, intentaban mostrar una nueva forma de pensar y vivir. Ahora preocupa más el aspecto físico y llevar barba, bigote o nada depende del gusto de cada uno.

Actualmente cientos de anuncios nos asaltan habitualmente desde todos los medios de comunicación para ofrecer la mejor forma de eliminar ese vello facial que al llegar la mañana aparece de forma irremediable, pero no sólo se busca su desaparición sino que se pretende cuidar al máximo la piel del rostro.

 
Barbas, perillas, bigotes, con o sin patillas o un rostro inmaculado, libre de pelo, es el objetivo de navajas, cuchillas o maquinas de afeitar que se encuentran en el mercado desde el siglo pasado. Si en 1895 aparecía la primera maquinilla de cuchillas, poniéndose de moda durante la Primera Guerra Mundial, sería en 1937 cuando Remington patentó el sistema eléctrico de afeitado; y de aquí hasta las postrimerías del siglo XX los avances han sido numerosos.

Las maquinillas de cuchilla han ido añadiendo dos e, incluso, tres hojas que apuran aún más, pero eso no es todo, también incorporan bandas lubricantes para reducir la irritación, hojas de acero inoxidable, cromo o diamante, mangos ergonómicos, cabezales basculantes que se adaptan a los contornos de la cara.

En cuanto a las eléctricas, actualmente el mercado ofrece modelos con grandes innovaciones, desde los que se pueden lavar bajo el grifo, hasta los que llevan protectores de lámina y una cuchilla flotante que hace más fácil arreglar bigotes y barbas.

El afeitado es realmente una agresión contra la piel, el impacto de rasurarse a mano o a máquina implica la eliminación de capas de epidermis, quedando desprotegida ante las inclemencias externas, perdiendo hidratación y elasticidad.

Cada vez hay más hombres que afirman tener problemas todas las mañanas al realizar el afeitado, debido a cierta sensibilidad en la piel que se acentúa a causa de las maquinillas de cuchilla o eléctricas que les producen irritación, la contaminación atmosférica o los productos usados antes y después del rasurado, también hay que añadir factores endógenos propios de cada piel que potencian la sequedad, apareciendo incluso eczemas, granos, picores, inflamaciones, etc.

Para realizar un buen afeitado y poder disfrutar de una piel suave, fresca y sin irritaciones lo mejor es efectuar dicha tarea por la mañana, lavándose la cara con agua caliente y jabón para abrir bien los poros, también puede ser muy recomendable ducharse antes, ya que de esa manera también se conseguirá abrir los poros de la cara, con ello se obtendrá un mejor apurado. Cada vez se recomienda más utilizar un gel o crema preparadora del afeitado para evitar la posterior irritación.

Cuando la cara ya esté preparada, se aplica la espuma, crema, jabón o gel de afeitar, con ello se logrará ablandar el pelo, protegiendo la piel ante el paso de la cuchilla. Muchos de los productos que hay en el mercado presentan componentes especialmente indicados para facilitar el afeitado de las pieles sensibles a la vez que las protege de la tensión, sequedad, ardor y picor posterior.
Una vez que esos pases de la maquinilla de cuchilla, que han de ser cortos y suaves, de arriba abajo primero y al contrario para terminar, es muy recomendable aplicar una loción, crema o bálsamo, que ayuda a calmar, suavizar, hidratar y refrescar, además de impedir la aparición de infecciones. Al mismo tiempo, cierra los poros dilatados con mayor rapidez permitiendo la regeneración de las células y evitando la aparición de granos y rojeces.

Frente a los que se decantan por las maquinillas de cuchillas están los que prefieren las eléctricas, ensalzando las ventajas que este tipo de maquinilla tiene en el afeitado diario: más limpia, cómoda, produciendo menos enrojecimiento en las pieles sensibles, sobre todo cuando hay problemas de acné o sensibilidad. Pero al final también es recomendable aplicar una loción, bálsamo o crema como en el afeitado con cuchilla.

Ya se realice el afeitado con un tipo de maquinilla u otro, lo más importante es no olvidarse de cuidar la piel antes y después, con ello se evitarán las agresiones que tanto a corto como a largo plazo puedan llegar a dañarla.
 
 

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