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FLECHAZO
EN PARÍS |
LA INFANTA ELENA Y JAIME DE
MARICHALAR.
El
13 de enero de 1994 la revista "Diez Minutos" publicó
un reportaje en el que se relacionaba sentimentalmente a la infanta
Doña Elena, hija mayor de los Reyes de España, con
el joven Jaime de Marichalar Sáenz de Tejada -cuarto hijo
de Amalio de Marichalar y Bruguera, conde de Ripalda, y de María
Concepción Sáenz de Tejada y Fernández de
Bobadilla-, perteneciente a una de las familias nobles y de tradición
monárquica de España.
Un noviazgo discreto
Se conocieron en París en 1987. La Infanta Elena se encontraba
en la capital francesa realizando un curso de literatura francesa
junto a su amiga Leticia Espinosa de los Monteros, prima de la
esposa del conde de Ripalda -hermano de Jaime de Marichalar-,
quien hizo de "cicerone" para las jóvenes. La
Infanta y el joven economista no fueron fotografiados juntos hasta
comienzos de 1993, aunque ya habían tenido numerosos encuentros
con anterioridad.
En junio de 1994 resurgieron los rumores de boda
en la "prensa del corazón", aunque la respuesta
fue el mutismo oficial. Sin embargo, el 23 de noviembre de 1994,
un escueto comunicado de la Zarzuela anunciaba el compromiso oficial
de Doña Elena con Jaime de Marichalar. La petición
de mano fue en la estricta intimidad y se celebró en el
Palacio de la Zarzuela el día 26 del mismo mes. En una
breve comparecencia ante los medios de comunicación, la
pareja anunció que la boda sería en primavera.
Boda
en Sevilla
El 18 de marzo de 1995 contrajeron matrimonio en la Catedral de
Sevilla ante 1.300 invitados con representantes de 38 Casas Reales.
El día anterior y como inicio de los festejos, tuvo lugar
una cena de gala para los invitados de los Reyes en el palacio
de Don Pedro de Braganza y Doña Esperanza de Borbón
y Orleans -tíos del Rey-, situado en la localidad sevillana
de Villamanrique de la Condesa.
Fuera del programa oficial, el 16 de marzo tuvo
lugar la despedida de solteros, que se festejó en la finca
que tienen los Condes de la Maza en Morón de la Frontera.
Asistieron más de 600 invitados, amigos, familiares de
los novios y los miembros más jóvenes de la realeza.
El día de la boda Doña Elena y
su esposo contaron con el entusiasmo y el cariño del pueblo
sevillano que se volcó en la calle para aclamarlos. Esto
se puso de manifiesto tanto en el trayecto hecho a pie desde los
Reales Alcázares hasta la catedral, como durante el paseo
en calesa que efectuaron desde la catedral hasta la iglesia de
El Salvador, donde la Infanta depositó su ramo de novia
ante la tumba de sus bisabuelos, padres de Doña María
de las Mercedes.