SE CONOCIERON CUANDO LA JOVEN VIVIÓ EN MÉXICO
MADRID.- La nostalgia de quienes viven fuera de su país
unió a la periodista Letizia Ortiz y al pintor cubano Waldo
Saavedra, al menos así lo cuenta él. A principios
de 1996, la futura Reina de España trabajaba en Guadalajara
para el diario mexicano Siglo XXI, que le encargó la cobertura
de una exposición del pintor. La conexión fue inmediata
y a partir de entonces se convirtieron en grandes amigos.
Tanto, que Waldo Saavedra la llama cariñosa e insistentemente
'Leti', aunque deja bien claro que nunca fueron más allá.
Después de aquel primer encuentro, a la vuelta del pintor
de un viaje de trabajo en Buenos Aires, volvieron a verse. Aquella
vez, Letizia Ortiz acudió a visitar otra muestra del artista
y le pidió una entrevista.
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En
uno de sus múltiples encuentros, el pintor le habló
a la futura Reina de España de su idea de rendir homenaje
a los artistas que más han influido en su obra y de emplear
su imagen en ellos. A Letizia Ortiz "le pareció divertido"
que su rostro sirviera para homenajear a Magrit, Goya o Picasso,
entre otros.
Letizia Ortiz fue musa de Waldo Saavedra en varias de sus obras.
Además de utilizar su imagen en la ilustración de
unos poemas, el rostro de Letizia Ortiz aparece en el disco 'Sueños
líquidos' (Warner, 1997) de Maná. El cuadro que
el pintor creó por encargo para este álbum fue incluído
en el trabajo pero no como portada. Sus medidas originales son
1,40x1 metros y en el disco se utilizó como póster.
En él, una joven aparece en el agua, desnuda y con un avión
de papel en llamas.
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Pero hay más. Waldo Saavedra guarda en casa su anunciado
homenaje a Goya. Se trata también de un lienzo de 1,40x1
metros en el que Letizia se convierte en la figura principal,
de unos 80 centímetros. Desnuda de cintura para arriba
-"no es ni una maja desnuda ni vestida", dice-, el autor
describe el cuadro subrayando que la pintura es hiperrealista
y que la reproducción del rostro de Letizia Ortiz es fiel.
Su figura, en el centro, aparece rodeada de un carrusel con los
detalles de la 'Tauromaquia' de Goya y los 'Caprichos' del pintor
de Fuendetodos al fondo.
Además, está inspirado en un poema que el escritor
cubano José Martí dedicó a 'La bailarina
española'. En el mes de mayo se verá en la Feria
de Arte de Buenos Aires. De momento, ha recibido varias ofertas
por él, todas ellas desde México. Nadie ha mostrado
su interés por él en España y, por ahora,
no quiere venderlo.
"Desde un punto de vista platónico, me prendió
mucho para trabajar con su imagen", dice Saavedra cuando
se le pregunta por la 'repetición' del rostro de Letizia
en sus obras. "Leti no es sólo una chica guapa, tiene
un carácter del carajo", asegura mientras bromea diciendo
que no sabe si el cuadro que cuelga en su casa es ahora más
un homenaje a 'Leti' que a Goya.
El pintor recibió el encargo del disco de Maná cuando
Letizia Ortiz ya había vuelto a España, a finales
del año 96. Waldo Saavedra se puso en contacto en varias
ocasiones con el domicilio de la familia Ortiz en Madrid, donde
habló con su madre, pero nunca le devolvió la llamada.
Quería avisarle de que utilizaría toda la 'materia
prima' que tenía -incluidas varias fotografías-
para plasmar su imagen en el poster y después, en el cuadro.
Volvió a saber de ella a través de la prensa. En
el mes de noviembre volvía a Guadalajara desde La Habana
cuando leyó la noticia del compromiso del Príncipe
Felipe en un periódico mexicano. Al principio ni siquiera
cayó en que era su amiga. "No la reconocí -dice-;
después me paré en la nota y dije, ¡pero si
es Leti!".
Tras
examinarlo con lupa, muchos aseguran que la joven de la imagen
del poster del disco de Maná no se parece demasiado a Letizia
Ortiz, aunque el estilo -una mujer delgada, de pelo largo, con
flequillo- es el mismo. "En ese cuadro, Leti aparece como
un elemento más, casi un detalle, no le doy tanta importancia
como en el que tengo en casa, que es la figura principal",
asegura el artista.
Waldo Saavedra dejó de llamar a casa de la familia Ortiz,
pero no se olvidó de 'Leti'. No ha querido insistir para
darle la enhorabuena por su compromiso porque cree que se sentirá
agobiada. "Aunque está donde está, yo sigo
siendo su amigo", subraya. El guarda aún fotos de
su amiga. Ella, una serigrafía que él le regaló
antes de irse.
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