Del análisis de las firmas del Príncipe Felipe y
de Letizia Ortiz se desprende que expresan personalidades fuertes,
dinámicas, incluso explosivas, sobre todo la de ella. En
sus trazos se aprecia una infancia marcada por firmes principios.
Lo expresa el triángulo que aparece en la zona inferior
de la “L”. También el Príncipe presenta
un triángulo en la “F”, aunque de ángulos
algo menos marcados.
Educación estricta. Ambos han sido educados dentro de normas más o menos estrictas, pero han elaborado mecanismos para no sentirse demasiado sujetos a las mismas.
Mentes ágiles. A partir de ambas iniciales sus firmas vuelan con trazos rápidos, ágiles, propios de personas que saben aprovechar su tiempo y sus posibilidades. Poseen una envidiable agilidad mental, así como una enorme intuición. Ella es, además, muy creativa, faceta que él posee pero que autolimita en parte. La zona superior de la firma del Príncipe Felipe es un trazo recto aunque bastante elevado, mientras que la de ella presenta bucles en los que expresa su sentido de la estética: trazos más finos junto a otros más entintados dando una sensación de relieve.
Comparten esta faceta, aunque ella tiene más facilidad para enfocar la vida desde un punto de vista general. Él está más capacitado para profundizar en los detalles.
Letizia Ortiz es muy eficaz y rápida en tomar decisiones,
así como para sacar adelante una gran cantidad de trabajo
en tiempo récord. El Príncipe es un trabajador más
de fondo, paciente, que hace las cosas a su ritmo (que tampoco
es lento), consiguiendo un excelente rendimiento.
Carácter complementario. Él es más tímido
y ella más extravertida, aunque Letizia reserva denodadamente
su intimidad y Don Felipe sea capaz de vencer su innata timidez.
La prometida presenta rasgos de una elevada autoestima como expresan
la profusión de sus mayúsculas, nada menos que cuatro
en apenas ocho grafismos. El hecho de que la mayúscula
del segundo apellido sea la mayor indica la consideración
hacia la figura de su madre. Su fuerte ego está claramente
expresado en la “O” que ocupa el centro. El hecho
de poder convertirse en reina, lejos de preocuparla, le hará
una enorme ilusión.
Románticos. El Príncipe también es una persona
que se ilusiona y emociona con relativa facilidad, como expresan
sus letras minúsculas rápidas y móviles,
algunas apenas esbozadas, cosa que también ocurre en la
firma de ella. Los dos son emotivos y románticos. También
es cierto que las discusiones, cuando existan, serán fuertes
porque ambos tienen carácter, ella incluso más que
él, pero tras la tempestad la calma llegará pronto.
Desde el punto de vista grafológico es una pareja
compatible, ambos con fuertes principios pero con capacidad para
adaptarse a las circunstancias. Más introvertido y detallista
él, y más extravertida ella, los dos muy emotivos
y románticos.
Por José Javier Simón, licenciado en Ciencias, grafólogo
y perito judicial.
LA
PAREJA SE INMORTALIZA
La Casa de la Moneda emitirá una pieza para conmemorar el enlace matrimonial del Príncipe Felipe con Letizia Ortiz. La pareja se inmortalizará en una moneda de plata de 18 gramos y un diámetro de 33 milímetros, en cuyo anverso aparecen los Reyes.
La Comunidad de Madrid compra una CAJA
FUERTE para guardar la sentencia de divorcio de Letizia
El regalo de Navidad no podía ser más curioso. Cuenta
Eva Suárez en El Mundo que Alfredo Prada, consejero de
Justicia e Interior de la Comunidad de madrid y mano derecha de
Esperanza Aguirre, le ha dado a la decana de los Juzgados de Arganda
del Rey una caja fuerte de 600 kilos de peso, que ha costado 1.946
euros.
El objeto de semejante caja: salvaguardar el expediente en el que se especifican las causas de la ruptura entre Letizia Ortiz, futura Reina de España y su ex marido, Alonso Guerrero. La decana se quejó durante una visita del consejero de que no tenía un lugar seguro donde guardar el documento.
El secreto mejor guardado de la futura reina de España, su divorcio con el escritor Alonso Guerrero, se oculta bajo 600 kilos de acero laminado en frío. Una cerradura de seis borjas, otra de tres discos y más de un millón de combinaciones de cuatro números protegen las páginas del expediente de divorcio de Letizia Ortiz.Unas cuartillas por las que más de uno vendería su alma al diablo, sólo por ver publicado en la portada de cualquier medio de comunicación lo que en ellas se recoge.
El artífice de que Letizia Ortiz duerma tranquila no es otro que el vicepresidente segundo y consejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Alfredo Prada. El mismo que, a cuenta del Ejecutivo autonómico, ha comprado una caja fuerte de enormes dimensiones para regalársela a la juez decana de Arganda del Rey y, de esta forma, evitar que el citado expediente siga pululando por la sede judicial de esta localidad del sureste de la región.
Como si de un cuento se tratase, Prada se ha convertido en el ángel de la guarda de la Familia Real. Unos días antes de Navidad, el consejero de Justicia e Interior visitaba la sede de los Juzgados de Arganda del Rey. Recibido por la juez decana, Inmaculada López Candela, entre togas y salas de vistas, la magistrada le comentó que tenían «un problema de Estado».
«Tenemos aquí el expediente de divorcio de Letizia Ortiz y no hay ni una sola caja fuerte en los Juzgados donde poder custodiarlo.Hay que hacer algo, consejero», le oyeron comentar los funcionarios allí presentes. «Esto no puede caer en manos de cualquiera», le remarcó, según las mismas fuentes.
Preocupado por la seguridad de los documentos de la futura Reina de España, Prada no se lo pensó dos veces y buscó una de las cajas fuertes más seguras del país, un cajón de 600 kilos de peso fabricado en la región. Una semana después de la visita, la decana recibía en los Juzgados de Arganda del Rey una Zeus 21 modelo M-201 homologada. Era el regalo de Navidad del Ejecutivo autonómico a la inquieta magistrada, que ya no sabía dónde guardar los papeles que descifrarían a cualquier funcionario o a la prensa las razones de la separación del matrimonio Guerrero-Ortiz.
Una ofrenda navideña que nada tiene que ver con las socorridas agendas o los habituales juegos de pluma y bolígrafo, tan extendidos en estas fechas. Un regalo que ha supuesto a las arcas del Gobierno regional un gasto de 1.946,40 euros, sin incluir el coste del transporte y el IVA.
El mismo obsequio que ha permitido que el expediente deje de estar a caballo entre cajones y archivadores o, como aseguran algunos funcionarios, fuera de la sede judicial (algo que está absolutamente al margen de la legalidad).
El cuerpo de la caja fuerte que compró Prada está construido a base de perfiles estructurales de acero laminado en frío con 39 grados de dureza Brinnell. Revestida por dentro y por fuera en chapa de acero de las mismas características físicas, la caja fuerte se adapta a la norma LPS 118 de seguridad. Además, incluye un sistema de anclaje y está provista de cierre antimanipulación.
Mide 120 centímetros de alto, 60 de ancho, tiene un volumen de 130 litros y pesa nada menos que 600 kilos. Por si fuese poco, las chapas laterales, de techo, fondo y base, externas e internas, tienen dos milímetros de espesor, así como un zócalo de 90 milímetros de altura y un grosor total de la base de 140 a 190 milímetros.Una capa de relleno de extraduro-armado de 46 a 96 milímetros de espesor ocupa el espacio existente entre ambas capas.
Para rematar las medidas de seguridad, las superficies exterior e interior están protegidas con imprimación antióxido y pintura de gran dureza. Con todos estos elementos integrados, los fabricantes consiguen una estructura de paredes macizas, acorazadas y refractarias al fuego, taladros o impactos.
De esta forma, sólo un Superman podría tratar de llevarse semejante armatoste. Pero, quien pensase que la caja se puede abrir fácilmente, que vaya olvidándolo. Tendría que salvar una cerradura de seis borjas, otra de tres discos y acertar una composición de cuatro números con un millón de combinaciones diferentes. Así que, nada, los amigos de lo ajeno y los curiosos van a tener que buscarse otro objetivo. El secreto de Letizia está a salvo.
El hecho de que el expediente de divorcio del matrimonio formado por el profesor y escritor Alonso Guerrero y Letizia Ortiz se encontrase en los Juzgados de Arganda del Rey no es pura casualidad.
Después de contraer matrimonio, y hasta el momento de la separación, el escritor y la futura Reina de España residían en un modesto piso en la localidad de Rivas-Vaciamadrid. Un municipio que, a pesar de su cercanía con la capital, depende judicialmente de Arganda del Rey.
Por este motivo, cuando la pareja decidió poner fin a su matrimonio tuvo que desplazarse hasta Arganda. Desde entonces, estos Juzgados guardan el único secreto que jamás podremos saber: los motivos que llevaron a la pareja a darse el adiós definitivo. Letizia Ortiz y Alonso Guerrero -que fue profesor de la futura Reina cuando estaba estudiando en el instituto- se casaron en verano de 1998 en Almendralejo (Badajoz). Un año después, el matrimonio se rompió. Ahora el documento en el que se formalizó la separación está bajo custodia judicial.
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