DISEÑADO POR PERTEGAZ
El traje de novia, en la línea princesa y con bordados
heráldicos en la cola.
El gran Manuel Pertegaz fue elegido "personalmente"
por Letizia Ortiz.
Pertegaz tiene 87 años. Nació en Teruel aunque de
niño se trasladó a vivir a Barcelona. Durante los
años 60 fue el diseñador favorito de la alta sociedad
española. Vistió a la reina Doña Sofía
durante muchos años, a Bibi Salisach, diseñó
el vestido de Novia de Carmen Sevilla y tuvo como gran musa a
la acrtiz Audrey Hepburn.....
Madrid.-
El traje de novia de Doña Letizia Ortiz, de color blanco
roto, está inspirado en la línea princesa, con corte
continuado desde los hombros al suelo, escote en pico con cuello
'corola' y cola de 4,5 metros bordada con motivos heráldicos.
Lleva un manto nupcial de tul de seda natural de tres metros de
largo y bordados que mezclan la flor de lis y la espiga, unos
pendientes de platino con diez diamantes, regalo de los Reyes,
y la diadema de estilo imperio de platino y brillantes que Doña
Sofía lució el día de su boda.
La parte superior es ceñida al cuerpo y se desliza suavemente
a partir del talle. El vestido se remata con una cola de 4,5 metros
que sale desde la cadera.
El escote del traje, diseñado por Manuel Pertegaz, es en
pico, con cuello "corola" bordado en hilo de plata y
oro, que también adorna la espalda y las manoplas de las
mangas por ambas caras y el delantero en forma piramidal, así
como el bajo de la falda.
Motivos heráldicos
La pirámide se repite en el centro de la cola, mucho más
alta y ancha, con un bellísimo bordado alegórico
de motivos heráldicos: la flor de lis floral, la flor de
lis heráldica, las espigas de trigo, los tréboles
y los madroños.
El traje está realizado en faya de seda natural tramada
con hilos de plata fina y su aparente sencillez conlleva una difícil
tarea del patrón, como si fuera un puzzle en que cada pieza
y costura encajan teniendo en cuenta la longitud de la cola, su
anchura y el peso del conjunto, según destacó el
diseñador, Manuel Pertegaz. |
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El manto nupcial, regalo personal del Príncipe a Doña
Letizia, es de forma triangular, de tres metros de largo por dos
de ancho. Es de tul de seda natural en color blanco roto en el
que se han bordado a la aguja, siguiendo técnicas históricas
del siglo XIX, roleos y guirnaldas que mezclan la flor de lis
y la espiga.
El ramo que lleva la novia del Príncipe de Asturias tiene
forma de cascada y está compuesto por lirios, como emblema
de los Borbones; rosas, como la flor de mayo, y azahar, en homenaje
a la Condesa de Barcelona y a Doña María de las
Mercedes, primera esposa de Alfonso XII.
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El ramo incluye flor de manzano, homenaje al Principado de Asturias
y que es también el atributo de Nuestra Señora de
Atocha y, por último, espigas de trigo, símbolo
de fecundidad, esperanza y alegría, que son también
atributo de Nuestra Señora de la Almudena, San Isidro Labrador,
Patrón de Madrid, y la castiza Diosa Cibeles.
La diadema, la misma que la Reina lució el día de
su boda y ha llevado en varias celebraciones familiares y ceremonias
oficiales, ha estado vinculada desde su origen a matrimonios de
trascendencia dinástica. El Káiser Guillermo II
se la regaló a su hija, la princesa Victoria Luisa de Prusia,
al casarse con el heredero de Hannover, Ernesto Augusto.
Su hija, la reina Federica, la recibió de su madre al contraer
matrimonio con el entonces príncipe Pablo de Grecia, quienes
la entregaron a su hija, la princesa Sofía, cuando se casó
en Atenas con Don Juan Carlos en 1962, cuando era Príncipe
de Asturias.
La novia lleva un pañuelo realizado en organza de algodón,
con bordados a mano de la flor de lis, así como lirios
y espigas que rodean las armas del Príncipe de Asturias.
Por último, el abanico, que remata el conjunto, procede
del siglo XIX, está montado a la inglesa con varillajes
y padrones de madreperla y encaje inspirado en los venecianos
del siglo XVII. El abanico perteneció a la infanta Isabel,
"La Chata", y ha sido elegido personalmente por Doña
Letizia como especial homenaje a Madrid y sus ciudadanos más
ilustres, la Familia Real Española.
Vestido,
complementos y diadema de Doña Letizia Ortiz Rocasolano
el día de su matrimonio
El traje ha sido creado para la Princesa de Asturias con el rigor
y empaque que exige el acto del enlace Real.
El modelo, inspirado en línea Princesa, se compone de
corte continuado desde los hombros al suelo.
La parte superior, ceñida al cuerpo y mangas, se desliza
suavemente a partir del talle, prolongándose y formando
una cola de 4,50 metros a partir de la cadera.
Su aparente sencillez conlleva la compleja y difícil tarea
del patrón, como un puzzle en el que cada pieza y costura
encajan unas con otras, teniendo en cuenta la longitud de la cola
y anchura de la misma, así como el peso del conjunto del
traje.
El escote en pico y cuello "corola" está bordado
en hilo de plata y oro hilado ex profeso por ambos lados, el escote
de la espalda, y las manoplas de las mangas por ambas caras, y
adornando también el delantero en forma piramidal, de abajo
arriba y bordeando el orillo del bajo de la falda.
La pirámide se repite en el centro de la cola, mucho más
alta y ancha, con el bellísimo bordado alegórico
de motivos heráldicos: la flor de lis floral, la flor de
lis heráldica, las espigas de trigo, los tréboles
y los madroños, realzando todo el conjunto.
(Datos facilitados por Don Manuel Pertegaz)
El tejido
Se trata de una faya de seda natural tramada con hilos de plata
fina volteada a tres cabos, creación exclusiva de la firma
valenciana Rafael Catalá.
El manto
Manto nupcial de forma triangular de tres metros de largo por
dos de ancho en su base. Es de tul de seda natural, color blanco
roto sobre el que se han bordado a la aguja, siguiendo técnicas
históricas del siglo XIX, roleos y guirnaldas que mezclan
la flor de lis y la espiga. Es un regalo personal del Príncipe
a Doña Letizia.
El pañuelo
Realizado en holganza de algodón con bordados a mano de
flores de lis, lirios y espigas, que rodean las armas del Príncipe
de Asturias.
El abanico
De fines del siglo XIX, montado a la inglesa, con varillaje y
padrones de madreperla y encaje inspirado en los venecianos del
siglo XVII.
Restaurado para está ocasión por el Patrimonio
Nacional, perteneció a la Infanta Doña Isabel de
Borbón, la popularísima Chata, y se ha elegido personalmente
por Doña Letizia como especial homenaje a Madrid y sus
ciudadanos más ilustres, la Familia Real Española.
Los zapatos
Han sido especialmente diseñados para la ocasión
por Pura López.
El ramo
Se trata de un ramo en cascada compuesto por:
· Lirios, como emblema de los Borbones.
· Rosas, la flor de mayo.
· Flor de azahar, homenaje a la Condesa de Barcelona y
a Doña María de las Mercedes de Orleáns y
Borbón, primera esposa de Su Majestad Don Alfonso XII.
· Flor de manzano, homenaje al Principado de Asturias,
y que, curiosamente, es también el atributo de Nuestra
Señora de Atocha.
· Espigas de trigo, símbolo de fecundidad, esperanza
y alegría. Son también atributo de Nuestra Señora
de la Almudena, San Isidro Labrador, patrón de Madrid,
y la castiza diosa Cibeles.
Los pendientes
Son un regalo de Sus Majestades los Reyes a Doña Letizia.
Consisten en aretes en platino con seis diamantes talla Pera de
2,44 Quilates, dos diamantes talla Brillante de 1,22 Quilates
y dos diamantes talla Brillante de 4,54 Quilates.
La diadema
Esta elegante joya de estilo Imperio, de platino y brillantes,
es propiedad de Su Majestad la Reina, que la lució el día
de su boda y la ha llevado en varias celebraciones familiares
y ceremonias oficiales.
Desde su origen ha estado vinculada a matrimonios de trascendencia
dinástica. El Kaiser Guillermo II la regaló a su
hija, la Princesa Victoria Luisa de Prusia, al casarse con el
Príncipe Heredero de Hannover, Ernesto Augusto.
Su hija la Reina Federica la recibió de su madre al contraer
matrimonio con el entonces Príncipe Pablo de Grecia, y
la transmitió a su vez a su hija, la Princesa Sofía,
con motivo de su boda con Su Majestad el Rey cuando era Príncipe
de Asturias, en 1962.
Por su vinculación familiar y las ocasiones especiales
en que la ha usado, es una pieza especialmente querida para Su
Majestad la Reina
Pertegaz:
'He puesto mi experiencia, interés y cariño en el
traje de Letizia'
El diseñador Manuel Pertegaz ha reconocido la gran responsabilidad
que supone realizar el vestido de novia de Doña Letizia
Ortiz, "al ser un traje que pasará a la posteridad
y en el que he puesto toda mi experiencia, interés y cariño".
Acostumbrado a una fama lograda ya hace muchos años, pero
que se ha visto incrementada notablemente desde que se anunció
que era el elegido para realizar el traje de novia de Letizia
Ortiz --"ya me saludan por mi nombre en los ascensores y
hasta los taxistas me preguntan", ha dicho-- Pertegaz se
ha mostrado relajado y hablador.
Sobre la posibilidad de que en un futuro diseñe más
trajes para Letizia, el modisto ha dicho que sería algo
que le encantaría porque ya son "un poco amigos. El
traje de novia" --ha afiramdo-- es un hecho que crea algo
de complicidad".