EL FIN DE LOS AMANTES
La
Nación, Viernes 11 de Febrero de 2005
Un cuento con final feliz en el que la pareja de enamorados
están juntos para siempre, se está viviendo en
Inglaterra. En un comunicado real se anunció la boda
del príncipe Carlos con Camilla Parker y aunque su relación
era conocida, la noticia fue una sorpresa en todo el mundo.
La historia de los amantes que logran permanecer unidos no es
la primera en la monarquía británica que lleva
años de relaciones prohibidas, unas más dichosas
que otras.
Los británicos están sorprendidos. Ayer se enteraron
mediante un comunicado emitido desde Clarence House- residencia
oficial del príncipe Carlos- que el heredero de la corona
británica se casará, luego de más de treinta
años de relación, con Camilla Parker Bowles, su
amante eterna.
“Es con gran placer que se anuncia la boda de Su Alteza
Real el Príncipe de Gales con la señora Camilla
Parker Bowles. La boda tendrá lugar el viernes 8 de abril
de 2005 en el castillo de Windsor”, dice el comunicado.
La ceremonia será civil y a ella asistirán familiares
y amigos. Posteriormente, habrá un servicio de oraciones
en la capilla de San Jorge, que será presidido por el
arzobispo de Canterbury , Rowan Williams, el mismo que años
atrás al ser consultado dijo que su “respuesta
al posible matrimonio entre Carlos y la divorciada Parker-Bowles
es negativa”.
Hasta el momento la pareja ha recibido sólo buenos deseos.
El Primer Ministro británico, Tony Blair, dijo estar
“muy feliz” con la noticia, y en nombre de todo
el gabinete les deseó “felicidades en su futuro
juntos”. El líder del Partido Conservador, Michael
Howard, también expresó su bendición por
el anuncio de la boda real.
El sentimiento de los hijos de Carlos, los príncipes
Guillermo (22) y Enrique (20), no se ha conocido oficialmente
y de acuerdo a lo indicado por funcionarios de palacio, ambos
están “encantados” con el anuncio de la boda.
Aceptada por fin
Lo más impresionante es que la reina Isabel II- que
tiene la facultad de prohibir por ley el enlace de sus familiares
si no está de acuerdo- ofreció a la pareja “sus
más sinceros deseos de felicidad”. Cercanos a la
corona están sorprendidos y les cuesta creer que la reina
bendiga la unión.
La falta de protocolo de Camilla -se acercó sin presentaciones
previas al príncipe Carlos luego de un partido de polo
en 1970 y le comentó que una bisabuela de ella había
sido la amante de un tatarabuelo de él- le costó
la antipatía de la monarca.
El desagrado no sólo era propio de la reina, sino que
además el pueblo, por ser la amante del príncipe
mientras estaba casado con “la princesa de corazones”,
Diana de Gales, fallecida en un accidente en tránsito
en París el 31 de agosto de 1997.
En junio de 2002, Camilla recibida por primera vez por la que
ahora será su suegra. En esa oportunidad, la reina la
invitó personalmente a sentarse en el palco real para
presenciar el concierto con motivo del 50 aniversario de su
reinado
Princesa
consorte
La unión entre ambos sólo será civil,
por cuanto la Iglesia Anglicana no permite a sus feligreses
divorciados, cuyas ex parejas continúen con vida, casarse
como ocurre con el ex esposo de Camilla.
Con menor razón se lo permitirían a Carlos, que
de convertirse en rey, se transformaría automáticamente
en el gobernador supremo de los anglicanos.
Así, aunque la unión no sea ante Dios, Carlos
deberá conformarse, ya que es todo un logro que los anglicanos
no se hayan opuesto de manera tajante.
Si bien, la novia podrá utilizar el título de
“Su Alteza Real, Duquesa de Cornualles”, en el mismo
comunicado que anuncia la boda se señala claramente que
en caso de acceder -Carlos- al trono, Camilla “deba utilizar
el título de Princesa Consorte”.