El gobierno español reconoce
los derechos de las parejas homosexuales
España se ha colocado entre los
primeros países del mundo en cuanto al reconocimiento
de los derechos de las parejas homosexuales, al igualarlos
a las de heterosexuales mediante una resolución
adoptada este viernes en un Consejo de Ministros presidido
por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
El anteproyecto de ley, que cuenta con los votos suficientes
para su aprobación en el parlamento, entrará
en vigor en los primeros días de 2005 y equipara
totalmente los derechos de homosexuales y heterosexuales,
incluso en materia de casamientos, adopción de
hijos, sucesiones, trabajos y protección por la
Seguridad Social.
La igualdad de condición legal
abrirá a las parejas constituidas por personas
del mismo sexo, entre otras cosas, la posibilidad de percibir
pensión o herencia del cónyuge, trasladar
al hijo o hija derechos adquiridos por la relación
matrimonial o cualquier otro que actualmente tienen las
uniones homosexuales.
Con esa ley, España pasará
a formar parte del pequeño grupo de países
y otros distritos que están a la vanguardia en
este campo, como Holanda, Bélgica, las tres provincias
más pobladas de Canadá, el estado estadounidense
de Massachusetts, donde están legalizados los casamientos
entre homosexuales.
El anuncio efectuado este viernes por
la vicepresidenta primera del gobierno de España,
María Teresa Fernández de la Vega, al finalizar
la reunión del Consejo de Ministros, aunque era
esperada, provocó apoyos y críticas, las
más fuertes de estas últimas provinieron
de la Iglesia Católica.
”Con esta ley se reconoce una realidad
de la vida cotidiana”, dijo a IPS Enriqueta Chicano
Jávega, presidenta de la Federación de Mujeres
Progresistas. Quienes critican la posición legislativa
del gobierno, prosiguió, son hipócritas
porque los matrimonios homosexuales existen de hecho,
así como las adopciones.
Hasta ahora, la adopción del hijo
la hacía una de las dos partes de las parejas,
pero en la práctica el niño o la niña
adoptada convive con las dos.
”De lo que se trata es de que esa
realidad se refleje legalmente en la relación de
la pareja y de ésta con el adoptado, a todos los
efectos”.
De igual manera se pronunció Beatriz
Gomera, presidenta de la Asociación de Gays y Lesbianas,
quien señaló que ahora podrá formalizar
a nombre también de su pareja la adopción
de la niña que ya lleva su apellido desde hace
siete años ”y que se está criando
con total normalidad”.
Fernández de la Vega estuvo de
acuerdo con esta opinión al afirmar en rueda de
prensa que ”ya hay miles de niños que viven
en España con padres homosexuales”
También apuntó que ”más
de 50 estudios coinciden en que las diferencias de los
niños que crecen en casas con padres homosexuales
son inexistentes. No hay ninguna prueba que demuestre
que los padres o madres homosexuales son peores o educan
peor a sus hijos” que los heterosexuales.
Añadió que, según
esos estudios, ”la mayoría de los españoles
cree que lo que debe primar en la adopción es el
bienestar del niño, con independencia de la orientación
sexual de sus padres”.
En cambio, fuentes de la Iglesia Católica
dijeron a IPS que el secretario y portavoz de la Conferencia
Episcopal Española, Juan Antonio Martínez
Camino, está preparando una estrategia y acciones
a desarrollar para que el mensaje ”llegue nítido,
puntual y con claridad a la calle”, en contra del
matrimonio homosexual.
Con el mismo criterio, el Foro Español
de la Familia (FEF), que congrega a organizaciones y asociaciones
de defensa de la concepción cristiana del matrimonio
y la familia, inició ya una campaña para
reunir las 500.000 firmas necesarias para que el parlamento
reciba y discuta una iniciativa popular dirigida a impedir
este tipo de matrimonios.
La semana pasada, cuando miembros del
gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE)anticiparon
que se caminaba hacia la modificación de la ley,
el cardenal español Julián Herranz, miembro
del Opus Dei y presidente del Consejo Pontificio para
los Textos Legislativos del Vaticano, calificó
esa iniciativa de ”fundamentalismo laicista”
y la consideró contraria al concepto democrático
de laicidad del Estado.
También el presidente de la Conferencia
Episcopal, cardenal Antonio María Rouco Varela,
al conocer este viernes el anuncio del gobierno de Zapatero,
se manifestó en desacuerdo con la iniciativa gubernamental
y declaró a un grupo de periodistas que el casamiento
homosexual ”no responde a la verdad del matrimonio”.
Consultados sobre este tema, dirigentes
del PSOE remitieron a esta corresponsal a las palabras
pronunciadas por Zapatero el 15 de abril de 2004, en su
discurso de investidura como presidente del Consejo de
Ministros.
En esa ocasión, Zapatero enfatizó
que los ”homosexuales y transexuales merecen la
misma consideración pública que los heterosexuales
y tienen el derecho a vivir libremente la vida que ellos
mismos hayan elegido”.
Para ello ”modificaremos, en consecuencia,
el Código Civil para reconocerles, en pie de igualdad,
su derecho al matrimonio con los efectos consiguientes
en materia de sucesiones, derechos laborales y protección
por la Seguridad Social.”
El centroderechista Partido Popular (PP),
hasta ese entonces gobernante y en la actualidad principal
fuerza opositora, se manifestó de acuerdo en regular
las uniones civiles de parejas de hecho, tanto hetero
como homosexuales, pero dejando expresamente fuera el
derecho de adopción.
Tras el anuncio de este viernes, su portavoz
y ex ministro, José María Michavila, criticó
la decisión adoptada en el Consejo de Ministros
y acusó al gobierno de no ser dialogante.
Pero la importancia de esta decisión
se puede evaluarse desde distintos puntos de vista. Y
un dato importante a tener en cuenta es que en España,
hace 25 años, ser homosexual era un delito condenado
por una ley puesta en vigor durante la dictadura franquista
(1939-1975).
Por el contrario, hoy, según un
estudio del oficial Centro de Investigaciones Sociológicas
(CIS), de junio de 2004, el porcentaje de población
que cree que los homosexuales deben tener iguales derechos
que los heterosexuales supera el 68 por ciento.
Estimaciones del mismo CIS elevan a cuatro
millones la cantidad de homosexuales, prácticamente
10 por ciento de la población de España.
No obstante, ajenos a estos porcentajes,
el PP, la Iglesia Católica y las organizaciones
y entidades afines a ésta, se pronuncian y movilizan
contra la nueva ley, mientras los demás partidos
políticos, sindicatos y organizaciones de distinta
índole la apoyan.
Así, la Unión General de
Trabajadores (UGT--socialista), una de las dos centrales
sindicales mayoritarias del país, se pronunció
de inmediato de forma favorable.
La secretaria de Juventud y Políticas
Sociales de la UGT, Marta Robledo, manifestó que
lograr la igualación total de los derechos de las
parejas del mismo sexo es una ”importante conquista”
de los derechos civiles de los españoles.
Por esa razón, añadió,
ahora exigirán al ayuntamiento de Madrid, dirigido
por el miembro del PP Alberto Ruiz Gallardón, que
modifique su posición negativa a abrir un registro
de parejas de hecho y que lo haga ”sin discriminación
sexual”.
Asimismo, la medida gubernamental ahonda
más la separación con la Iglesia Católica
que se ha venido manifestando en las últimas semanas,
al plantear el gobierno una modificación de la
ley fiscal que actualmente la beneficia aportándole
grandes recursos y otra destinada a quitar la religión
como materia en la educación básica.