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Sida VIH

sida

Actualmente disponemos de medicamentos que permiten a las personas infectadas vivir más tiempo y con mejor salud. Es importante que recordemos que el VIH existe, que sepamos cómo actúa y que conozcamos qué riesgos entrañan determinadas conductas para poder protegernos.

Los grandes objetivos de la prevención en nuestro país siguen siendo los que ya en 1987 aprobó la Asamblea Mundial de la Salud: prevenir nuevas infecciones, reducir el impacto negativo personal y social de la epidemia y movilizar y coordinar los esfuerzos contra la infección por el VIH/sida.

La eficiencia de las intervenciones preventivas aumenta cuando se dirigen a las poblaciones con mayor riesgo de infección. Pero este tipo de intervenciones no son suficientes por sí solas. Es imprescindible complementarlas con otras destinadas a población general. La percepción social del sida ha cambiado mucho en estos últimos años.

El marcado descenso del número de casos de sida que se diagnostican cada año, de la mortalidad por esta causa y la evidente mejoría en la calidad de vida y el pronóstico de las personas infectadas, han contribuido a extender entre la población la percepción de que la infección por VIH/sida está controlada en España. Con una prevalencia estimada de tres personas infectadas de cada mil, es evidente que esta visión no se corresponde con la realidad, pero puede dar lugar a una relajación en las medidas de prevención y a una sensación de falsa seguridad en el conjunto de la población.

El sida forma parte ya de nuestro mundo y del de nuestros hijos. Sigue siendo una enfermedad infecciosa grave, pero afortunadamente se puede prevenir. Cualquiera puede infectarse y su prevención depende del comportamiento de cada uno, pero de todos depende la creación de un clima de tolerancia y respeto hacia los estilos de vida diferentes y de solidaridad con las personas infectadas o especialmente vulnerables a esta infección, imprescindibles para frenar la extensión de la epidemia.