Corte la carne en rectángulos de 4 x 3 cm. y 5 mm. de grosor.
Póngalos en un perol.
Agregue todos los ingredientes del adobo y 1 cucharada de agua, y revuelva enérgicamente con palillos o con un tenedor para que la carne se bañe bien.
Vuelva a remover.
Esta operación es imprescindible para que la carne quede suave y tierna.
Refrigere 20-30 minutos.
Mientras, pele y tire la capa exterior de los tallos de los brécoles.
Corte el resto en trozos.
Mezcle los ingredientes de la salsa con 6 cucharadas de agua y reserve.
Ponga a hervir un cazo grande de agua.
Añada 1 cucharada del aceite y la sal, luego eche los brécoles, lleve nuevamente a ebullición y deje que hierva unos 3 minutos.
Escurra, luego enfríe al chorro de agua fría y vuelva a escurrir.
Caliente un wok a fuego vivo hasta que salga humo.
Agregue el resto del aceite y dé vueltas al wok.
Agregue el ajo y la parte blanca de la cebolleta, remueva con un cucharón de wok o con espátula metálica varias veces.
Incorpore la carne, saltéela y revuelva 1 a 1 1/2 minutos.
Vierta el vino o Jerez por el borde del wok, encima de la carne, y mientras sisea, no deje de remover.
Cuando ya no sisee y todavía no esté hecha la carne, páselo a una fuente caliente, escurriendo bien.
Añada la parte verde de la cebolla y los brécoles y revuélvalos hasta que estén bien calientes, reduciendo el fuego si fuese necesario.
Aparte los brécoles hacia los lados y vierta la salsa en el centro, dando una vuelta.
Cuando la salsa comience a formar burbujas, ponga la carne en el wok y revuélvalo todo hasta que los brécoles estén muy calientes.
Páselo a una fuente caliente y sirva, adornado de borlas de cebolleta, si gusta.
Receta de Cantón. |