Digna
de una reina.
¡Y además, de una reina de los
antiguos sumerios!
La cornalina ha sido una gema importante
en casi todas las grandes civilizaciones del mundo. Desde
la realeza de Ur (la capital de Mesopotamia en tiempos pre-bíblicos)
hasta Napoleón y los budistas tibetanos, la cornalina
ha sido venerada por sus cualidades curativas, espirituales
y creativas.
La cornalina se recomienda a aquellos con mala memoria, bloqueo
creativo, mente confundida, voz débil y falta de valentía.
Se dice que es benéfica en el tratamiento de la impotencia,
infertilidad, insomnio, calambres menstruales, neuralgia,
reuma, asma, mala uva, letargia, problemas digestivos y las
afecciones de la piel como acné y psoriasis tanto en
seres humanos como animales.
La cornalina también ayuda
a la gente impetuosa a superar la cólera y retomar
el control de sí mismo e incluso protege al que la
lleva de la envidia y de la caída de objetos.