Por muy encantadores que sean los diamantes han inspirado una cantidad de mitos más allá de lo habitual durante siglos. Se les ha atribuido el poder de aumentar la potencia sexual, evitar la lujuria, quitar las pesadillas, neutralizar el veneno, alejar el mal, proteger de las bestias salvajes, curar las enfermedades y (naturalmente) atraer buena fortuna. También está el mito del detector de mentiras según el cual los diamantes oscurecen ante la presencia de una persona culpable y brillan más en compañía de un inocente; y la leyenda de la reproducción mágica: ¡que los diamantes salpicados con rocío matinal y mantenidos en la oscuridad pueden producir descendencia! ¡Ojalá!

A
pesar de que África se conozca como el continente de
los Diamantes, en realidad, es en Australia donde se pueden
encontrar los mayores yacimientos, incluso de los rarísimos
diamantes fantasía rojos y rosas, de un valor muy elevado.
No se empezaron a tallar los diamantes hasta el siglo XIV,
hasta 1725 no se descubrieron los yacimientos en Brasil y
hasta 1866 no se desenterró la fabulosa reserva de
África del Sur.
Los diamantes están compuestos de átomos de
carbono puro que existen a grandes profundidades bajo tierra
y que se han visto expuestos a temperaturas muy altas y presiones
muy elevadas durante miles de millones de años. Con
el tiempo, esta presión aumenta y empuja los diamantes
y las rocas hasta la superficie en una especie de explosión
volcánica. La explosión crea un agujero muy
profundo y amplio llamado " chimenea de kimberlita "
dentro de la cual se depositan la mayoría de los diamantes.
Estas “chimeneas” parecen zanahorias gigantes
incrustadas de diamantes. Excavar por completo una chimenea
entera puede llevar años.
Los
diamantes también llegan a la superficie gracias a
la erosión del viento y del agua, a menudo en zonas
costeras diseminadas por todo el mundo.
Aunque los diamantes presentan una gran variedad de colores,
todos poseen las siguientes características: alto índice
de refracción, fuerte poder dispersivo o “fuego”,
muy baja reactividad a las sustancias químicas y dureza
extrema.
¿Si los diamantes son tan duros, entonces (puede uno
preguntarse) cómo se tallan?
La formación cristalina del diamante le proporciona
cuatro puntos de corte. Un golpe seco y preciso en uno de
esos puntos partirá el diamante. Este es (obviamente)
un trabajo muy especializado y se tardan años en aprender
la técnica; los instrumentos de trabajo, sin embargo,
siguen siendo una simple cuña y un martillo. En realidad,
esta es una industria que está creciendo, con la aparición
reciente de Israel e India como nueva fuente de lapidarios
de diamantes cualificados.

Además de estas ideas fantasiosas, algunas características sorprendentemente reales de los diamantes son: su edad (los primeros yacimientos de diamante salieron a la superficie de la tierra hace aproximadamente 2.500 millones de años, mientras que los yacimientos más recientes tienen unos 50 millones de años); su dureza (los diamantes son tan duros que sólo se pueden pulir utilizando otros diamantes); rareza (se necesita volar, triturar y procesar más de 250 toneladas de mineral para obtener un quilate de diamante bruto y sólo un 20 % de este diamante bruto es adecuado para la talla de gemas); densidad (el diamante es tan denso que incluso disminuye la velocidad de la luz hasta menos de la mitad de su velocidad normal: 128.720 km por segundo); fluorescencia (si se encuentra en una sala de fiestas y las orejas o los dedos de alguien empiezan a brillar lo más probable es que los diamantes que lleva sean los responsables); el 30 o 40% de los diamantes despiden destellos de luz azul al exponerlos a luz ultravioleta y algunos incluso despiden destellos verdes, amarillos, blancos, o (en raras ocasiones) rojos.

Después de la partición se le da forma al diamante. En la actualidad esto se puede llevar a cabo con maquinaria informatizada pero la mayoría de veces todavía se hace a mano y suele implicar a cuatro especialistas: un cortador, que talla la forma tosca del diamante; un abrillantador de la zona superior, que labra la mesa y las facetas que se encuentran por encima de la cintura; un abrillantador de la zona inferior, que labra el pabellón por debajo de la cintura; y un cortador de la cintura, que labra la cintura y las facetas que la componen.
Finalmente se realiza el pulimento del diamante mediante un
fino abrasivo de diamante que produce los numerosos planos
sesgados o facetas de la piedra. Cada faceta debe mantener
una proporción geométrica perfecta respecto
a todas las demás con el fin de proporcionar la máxima
reflexión. Una vez realizadas todas estas fases, el
diamante está listo para ser montado y presentado al
público comprador.
Los diamantes tienen un alto índice de refracción
y dispersión. Eso es lo que confiere a los diamantes
ese brillo y “fuego” tan característico.
En realidad la mayoría de los diamantes no son incoloros,
sino que tienen un tono que va desde los tonos más
pálidos hasta la gama central del color amarillo. Los
colores intensos y atractivos como amarillo, rosa, azul, verde
y (en raras ocasiones) rojo se conocen como colores “fantasía”.
Un diamante es más fácil de comprar que las
demás piedras preciosas, porque tiene un sistema de
clasificación universal. Los diamantes de valor más
elevado son los rarísimos de color rojo intenso, cuyos
precios de venta han alcanzado el millón de dólares
por quilate.
El valor de un diamante está en función de las
cuatro “C”: pureza (clarity), color (colour),
talla (cut) y peso en quilates (carat weight). La escala de
colores va desde la D (incoloro) hasta la Z (amarillo), mientras
que la clasificación de la pureza va desde IF (internamente
puro -muy raro-), pasando por VVS (inclusiones diminutas),
VS (inclusiones muy pequeñas), SI (inclusiones pequeñas),
hasta I (inclusiones significativas).
Los diamantes deben facetarse de forma que la máxima
cantidad de luz salga reflejada a través de la parte
superior de la piedra. Un diamante mal tallado tendrá
un aspecto apagado y sin vida. El brillante redondo es la
talla más brillante. Aunque la talla oval, pera y marquesa
sean de mayor tamaño que las redondas, no resultan
tan brillantes.
Color: incoloro,todos los colores, incluido el negro
Brillo: diamantino
Sistema cristalino: cúbico
Morfología: todas las formas corrientes son octaedros.
Posee un típico brillo adamantino que no deja ver el
verdadero brillo hasta ser tallado.
El diamante simboliza la búsqueda de la perfección, la voluntad el triunfo, la firmeza y la rectitud
El diamante tiene efectos que abarcan todo el cuerpo energético, equilibra las cualidades personales y participa como guía espiritual.
Por sus cualidades el diamante eleva toda la energía física a un nivel superior
Combinado con otras gemas amplifica su poder curativo de todas ellas.
Eficaz en el tratamiento de la diabetes, la menopausia.
Tiene la propiedad de alegrar el espíritu.
El diamante es aconsejado para aquellas personas tímidas
apocadas e introvertidas.
Abre y fortalece los chakras: basal, del bazo, y del plexo solar
Afinidad con los signos: Aries, Tauro, Géminis, Cancer,
Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario, Piscis
Quiénes Somos | Anúnciese en Publiboda | Contactar | Información legal | Política de privacidad
Líder Mundial en su Sector (21 Millones Visitantes-Año) · Publiboda Marca Registrada
El contenido de este WEB-Site está bajo una licencia de Creative Commons