
Encontrando el lugar
En primer lugar, deberás hacer una exploración de
tu hogar y tu contenido, para poder encontrar algún pequeño
lugar que te permita poder crear un espacio de trabajo.
Pero pensá también en el largo
plazo. ¿Qué te gustaría hacer en esa oficina
dentro de cinco años? ¿Podrás llevar tus
negocios dentro del hogar? ¿Podrán utilizarlo tus
hijos para sus estudios? Pensar esto ahora podrá ahorrarte
dinero en el futuro, ya que no tendrá que hacer grandes
refacciones a la oficina.
Una vez pensado esto, ahora sí, realizá
una “exploración” alrededor de tu casa. Comenzá
con las áreas más probables, como un dormitorio,
el garaje, o la cocina. Luego, dirijite a lugares más excepcionales,
como el sótano, la terraza, un vestíbulo anterior.
¿Existe alguna posibilidad que todavía no hayas
pensado? ¿El sótano es, aunque sin terminar, un
lugar con menos humedad y más seco de lo que pensaba? ¿Podría
la adición de un par de divisores de oficina (los cuales
se pueden conseguir en cualquier hipermercado a precios muy económicos)
hacer de una esquina una pequeña oficina? ¿Existe
un armario en tu habitación de huéspedes que se
podría convertir en un pequeño espacio del trabajo,
quitándole las puertas? Caminá por tu casa con una
mente muy abierta, tratando de verla como si nunca la hubieras
visto antes.
Una vez que tengas un par de potenciales espacios
en mente para instalar tu oficina. ¿Existen tomas de teléfono
y salidas eléctricas? ¿Hay allí luz natural
o necesitarás indefectiblemente una lámpara de escritorio? ¡Si el espacio tiene todas estos ítems (luz natural,
tomas eléctricas y de teléfono, etc.), o es posible
instalar las mismas fácilmente, podrás comenzar
la parte más divertida!
Sacá el mejor partido de tu espacio y
poné objetos que ya poseas. Por ejemplo, una columna para
guardar discos compactos podría guardar también
disquetes 3,5, una estantería para libros puede transformarse
en un archivo de facturas, simplemente incorporándole algunas
cajas portátiles de archivo.
Si le ponés además
una cortinita de tela al frente de la misma, te asegurarás
de que nadie entre en sus papeles, cuando la habitación
se utilice para hacer deberes escolares, como área de juego,
o habitación para huéspedes. Considerá también
incluir paneles de corcho para tener un área fácil
donde colgar carteles. |
LA OFICINA EN CASA Y EL FENG SHUI
Tener
una oficina en el propio hogar ya no es más una condición
exclusiva de los hogares más pudientes, y de hecho caso
el 30% de las casas urbanas las posee. Si querés saber
cómo comenzar a instalarla, seguí estos consejos.
Todos necesitamos un espacio para trabajar, aunque
a fin de cuentas no sea más que un lugar para escribir
o revisar las cuentas de nuestra casa. Por supuesto, hablar de
una oficina en el propio hogar suena algo demasiado importante,
frívolo, e incluso costoso. Sin embargo, debés saber
que es posible crear una oficina dentro de algún pequeño
cuarto de juegos, dormitorio, o incluso un sótano.
Según algunas estadísticas, más
del 30% de los hogares urbanos tienen una oficina en su interior.
Estos estudios también demostraron que estas oficinas se
usan más para negocios personales que para el trabajo en
general.
Esto es bastante lógico… ¿No
te gustaría un lugar especial para evaluar las cuentas
personales, donde encuentres siempre un bolígrafo a mano,
y no pierda ni estropees ningún documento importante? De
hecho… ¿Cuántos papeles perdiste por no tener
un buen lugar para guardarlo?
Una oficina hogareña es en general eso,
un espacio donde podemos hacer el “trabajo” hogar
(aunque también pueden ser muy útiles para quienes
realicen teletrabajo). Con una de estas oficinas, trabajarás
más rápidamente y será más eficiente,
que realizando el trabajo en un lugar no apropiado, donde toda
la familia tiene continuo acceso.
La oficina por dentro
El espacio, especialmente si es pequeño, debe ser sencillo
y organizado. El objeto más importante que se pondrá
allí será el escritorio.
Antes de dirigirse a un
negocio tradicional a comprarlo, buscá precios en los clasificados
del periódico, en subastas o tiendas de antigüedad,
o en el sitio mercado libre donde podrás conseguir mejores
precios. También, es muy fácil hacer un escritorio
con una puerta en desuso y algunos “caballitos” o
gabinetes, también en desuso. Busca retazos de alfombra
en casas de telas, las cuales podrán hacer un cálido
piso por un bajo costo. En fin, usá tu creatividad si querés
ahorrar unos pesos. El único artículo de oficina
que seguramente deberás comprar si excepción, es
una buena silla de escritorio con ruedas.
Seguramente comenzarás a descubrir muchos
objetos que ya tenés, que pueden ser muy útiles
para tu oficina hogareña. Sólo recordá que
el punto principal será lograr un espacio que sientas cómodo,
propio, y se pueda amoldar a tus particulares necesidades.
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