 Los
textos que jalonan la evolución de la religión
hindú -Vedas, Upanisadas, Bhagavad-Gita- dejan ver
en líneas generales lo que parecen cuatro etapas
de una historia en la que, a pesar de su gran complejidad,
se aprecian algunos rasgos bien definidos.
La primera etapa se caracteriza por un politeísmo,
muy similar al de otros pueblos indoeuropeos.
Sigue luego una fase de panteísmo monista en el que
el alma individual (atman) parece identificarse con el Absoluto
(Brahman).
Una tercera etapa ve desarrollarse tendencias monoteístas
de gran intensidad, así como los llamados cultos
bhakti (siglos IX y s. de nuestra era), que cultivan una
espiritualidad piadosa y devota hacia la divinidad (representada
en Siva), y proponen una concepción monoteísta
de Dios, no sin influjo cristiano.
La cuarta etapa se prepara en el siglo XIX y se desarrolla
a lo largo del XX.
Supone un intento de renovación del Hinduismo de
reafirmación de su esencia espiritual.
Reformadores de las últimas décadas, entre
quienes se cuenta principalmente la figura de Gandhi (1869-1948),
han tratado de desarrollar en los hindúes un mayor
sentido de responsabilidad social y una actitud crítica
hacia las castas.
Naturalmente los rasgos característicos de cada etapa
coexisten unos con otros dentro de la India, y no puede
decirse que una etapa sea sustituida si más por la
siguiente.
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