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Todos
los hindús tienen una reverencia profunda por el
más antiguo de sus libros sagrados, los Vedas (Libros
del Conocimiento). Los cuatro libros védicos son
grandes colecciones de materiales entre los que destacan
un gran número de himnos a dioses diversos; plegarias
litúrgicas para recitar en los sacrificios; canciones
para ejecutar con melodías tradicionales; exorcismos
y encantamientos; creencias y por fin plegarias devocionales.
Los Vedas se componen de cuatro libros o colecciones. El
más antiguo, y el mejor conocido, es el Rig-Veda,
colección de algo así como 1.200 himnos dirigidos
a varios dioses, aunque muy especialmente a Indra, dios
de las tempestades y de los vientos, y a Angi, dios del
fuego.
A los Vedas se les han añadido muchos tomos de comentarios,
llamados Upanishads, que intentan explicar la postrera naturaleza
de la realidad. Los Vedas originales y sus numerosos comentarios
han producido una multitud de sectas o movimientos, y cada
una de ellas se ha separado debido a su desacuerdo sobre
las interpretaciones de algunos de los artículos
de fe o sobre ciertos rituales que se siguen al celebrar
sus devociones.
En el siglo VI a. JC., surgieron dos grandes disidencias
hindús (Jainismo y Budismo) que discutieron algunas
de las enseñanzas de los Vedas. Pero los que permanecieron
bajo la "Sanatana Dharma" ("Ley eterna"
o hinduísmo) adaptaron estos a las diferentes épocas
y reinterpretaron sus creencias para que correspondieran
a las nuevas condiciones de vida. Así los Vedas,
continuaron ejerciendo una gran influencia en los hindús.
Se abandonaron, se desplazaron o se modificaron muchos de
los sacrificios, tradiciones y ritos, pero no así
las creencias esenciales, tal como se dan en los Vedas,
que continuaron ejerciendo un fuerte dominio sobre los seguidores
del hinduísmo.
Los
libros sagrados del hinduísmo son más numerosos
que cualequier otra religión. Aparte de no existir
ninguna obligatoriedad sobre el seguimiento de los Vedas,
se añaden otros escritos como los Brahmanas (comentarios
sobre los Vedas) y los Upanishads, que son especulaciones
místicas y filosóficas. También se
incorpora un gran número de obras apócrifas
tenidas en gran estima y que, hoy en día, son mejor
conocidas y ejercen mayor influencia sobre los hindús
que la literatura védica propiamente dicha.
Hay que añadir también a la literatura anterior
dos grandes epopeyas que han dejado un particular sello
en el alma de todo hindú. El Ramayana nos presenta
al dios Vishnú, "el preservador". En su
7º avatar (encarnación) aparece encarnado como
el príncipe Rama. La misión de Rama sobre
la tierra era salvar a la humanidad del mal, representado
por el gobernante de los gigantes, el rey Raván.
La otra gran epopeya es el Mahabarata que tiene mayor influencia.
En esta epopeya, Vishnú, en su 8ª avatar se
encarna como Krishna y expone sus doctrinas en una sección
llamada Bhagavad-Gita (La Canción del Señor).
Esta gran obra poética ha ganado lectores por todo
el mundo. Tan sagrado consideran los hindús al Mahabharrata,
que creen que leyendolo "destruye todo pecado y crea
virtudes". Y precisamente al principio, al abrirse
el Mahabharata, se hace la afirmación de que el hecho
de recitar una sola estrofa es "suficiente para borrar
mucho de lo malo".
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