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Luna de miel en Costa Grande, Mexico

Para divertirse a lo grande, mover cada músculo, practicar deportes acuáticos o convivir con la Naturaleza, no hay que perderse, en la Costa Grande de Guerrero lo encuentra todo.

Costa Grande le ofrece cientos de opciones para sacudirse el estrés y sacar la adrenalina. Recorriendo la montaña en bicicleta, disfrutando los rápidos o domando a las olas, pasará los días con la emoción a flor de piel.

¿Prefiere la calma? Costa Grande también es un verdadero oasis para relajarse en la arena o en las templadas aguas del océano; puede visitar sus lagunas, recorrer la costa y practicar juegos de playa; salir por la mañana con los nativos a pescar y después, por la tarde, pasar un rato agradable en los pueblos disfrutando de nuestra exquisita gastronomía. Todo es cuestión de gustos y para todos hay, pues en la Costa Grande hay un mar de diversiones por descubrir.

Deportes de aventura, en La Unión encontrará el paraíso; su nombre terrenal es Troncones. Ubi-cado entre los cerros selváticos de la Sierra Madre del Sur y las aguas tropicales del Océano Pacífico se encuentra esta pequeña comunidad, hogar de pescadores, campesinos y rancheros. Kilómetros de litoral se extienden en el municipio: las playas Petacalco y la Saladita, pequeñas caletas, la Playa Troncones y, al Norte, la Playa Manzanillo y la Playa Majahua. En ellas podrá nadar y practicar el surfing con precaución. Otras actividades que podrá realizar incluyen jugar en las olas en "boogie board", navegar en kayak o practicar la pesca deportiva.

Una sorpresa más: en estas playas se dejan ver ballenas y delfines, además de las respetadas tor-tugas que llegan tranquilamente a desovar.

Éstas son las ventajas del mar, pero en tierra también podrá vivir cientos de aventuras, como las excursiones a pie y en bicicleta de montaña por la selva, explorar una cueva y montar a caballo.

Para reponer energía, además de sabrosos pesca-dos y mariscos ¿qué tal un delicioso aporreadillo?, preparado con carne de res salada, huevo, tomate o jitomate y su chilito… ¡para chuparse los dedos!, acompañado de una refrescante agua de coco o el clásico chilate, tradicional bebida refrescante de la costa, preparada con cacao, arroz, canela, piloncillo, leche y ¡salud!.

En muchos lugares de Guerrero, Naturaleza y Cultura van de la mano; así, en escenarios de increíble belleza se levantan edificaciones de gran valor arquitectónico, histórico o, incluso, algunos que han trascendido por las leyendas que de ellos se cuentan. Tal es el caso de la Iglesia del Padre de Jesús de Petatlán, cuya escultura de Cristo apareció en extrañas circunstancias, por lo que ahora se le considera muy milagroso.

Esta iglesia está ubicada en el Zócalo de Petatlán, donde además podrá disfrutar de su tradicional plaza, con su kiosco rodeado de jardines, la Casa de la Cultura y el edificio del H. Ayuntamiento. Caminando por sus calles encontrará el mercado de artículos de oro, donde los precios también son un milagro, pues son los mismos artesanos quienes venden sus productos que, dicho sea de paso, son de excelente calidad.

A la hora de la comida, podrá disfrutar las delicias gastronómicas en la población o por su belleza y por lo que puede probar allí, como los tamales de carne de chivo en hoja de plátano, además de otros deliciosos guisos sazonados con la sal que se obtiene en forma natural del Estero Las Salinas.

Si le gusta el pescado y los mariscos frescos, entonces vaya a la Barra de Potosí o la Playa La Barrita, y para comer ostiones, a la Laguna-Estero Valentín, donde disfrutará su comida entre paradisíacos paisajes semivírgenes.

Y para cerrar con broche de oro, no deje de visitar la zona arqueológica de La Soledad de Maciel, donde podrá encontrar increíbles petrograbados, piedras sobrepuestas, adora-torios y ofrendas de gran valor histórico y patrimonial, a parte de los que encontró en el mercado de artesanías.

San Jerónimo es el paraíso del coco... para disfrutarlo cómodamente en una hamaca y con el canto del mar como fondo.

Cuenta con tres maravillosas playas: la playa San Jerónimo, a siete kilómetros de la cabecera municipal; la playa Paraíso Escondido, a 1.5 Km de la comunidad de Hacienda de Cabañas, y el Dorado, al sureste de San Jerónimo, a 4 Km de la comunidad de Llano Real. Otro lugar muy visitado es el balneario Hacienda de Cabañas, donde podrá relajarse con la belleza del lugar, además de practicar el campismo.

En las enramadas de las playas se deleitará con gran variedad de platillos, frescos mariscos, pescado a la talla, asado en parrilla con leña, con chile verde o rojo, jitomate y cebolla. En el pueblo, entre los bellos arcos del Zócalo, podrá disfrutar la barbacoa de res o chivo; tamales de barbacoa envueltos en hoja de plátano, así como el aporreadillo costeño… ¡y pare usted de contar! Aquí también podrá disfrutar de un delicioso y fresco chilate.

Esta tierra también es pródiga en hombres ilustres, como el Gral. Tomás Gómez, quien destacó en el movimiento revolucionario, el Lic. Alejandro Gómez Maganda, gobernador del Estado, y Zeferino Torreblanca Ávila, fundador y primer Presidente Municipal.

En Atoyac encontramos el Paraíso. Aquí vemos a los niños jugando libres hasta de ropa; a las mujeres haciendo tortillas a mano o una salsa en molcajete; a los pescadores arreglando sus redes para la jornada del día siguiente, y uno que otro perro que asusta a una gallina o retoza bajo el sol.

Al atardecer, el horizonte se viste de fantásticos colores y, poco a poco, los reflejos de la bella laguna de Camalote y el mismo cielo se encienden con la incomparable puesta de Sol. Vuelan las gaviotas, las chachalacas y otros pájaros, hasta acomodarse en las palmeras y los árboles de su preferencia.

Cuando anochece, se asoman todas las estrellas y la Luna, a veces tímida, a veces redonda y brillante.

Aquí está el Paraíso, una laguna lista para que usted la haga suya.

Esta hermosa tierra fue la cuna del gran militar y estadista Juan Álvarez, quien luchó bajo las órdenes de Morelos y, más tarde, promovió junto al insigne Gral. Nicolás Bravo la creación del Estado de Guerrero, e incluso llegó a ocupar la Presidencia de la República. En su honor, Atoyac lleva su apellido.

Todo en Coyuca es naturaleza. Visitar este municipio es toparse a cada momento con escenarios, literalmente, de película. Un paso y llegamos a la Barra de Coyuca, una extensa playa y una laguna, donde se puede disfrutar de inolvidables paseos en lancha y practicar deportes acuáticos.
Y es que para playas de virginal belleza, Coyuca se pinta sola; aquí también están las Playas de Espinalillo, El Carrizal y Playa Azul, donde encontramos una gran variedad de aves acuáticas y vegetación tropical, lugares ideales para disfrutar del ecoturismo, los deportes acuáticos y la pesca deportiva.

Cuenta con restaurantes y enramadas, donde encontrará un ambiente de descanso y buena comida, como la especialidad de la casa: camarones o cuatete, preparados con una deliciosa salsa, pescado a la talla y gran variedad de pescados y mariscos, con la típica sazón costeña.
En la Laguna de Mitla encontrará enredados manglares, hogar de una gran variedad de aves. En su playa podrá acampar y disfrutar del turismo ecológico.
Unos pasos más o mejor dicho una remadita más y encontrará las islas de El Embarcadero, La Montosa y La Pelona, cuya característica de esta última es que está habitada por la descendencia de una sola familia.

El lugar cuenta con dos enramadas, donde se ofrecen platillos típicos de la región, a precios accesibles. Aquí también se puede disfrutar del ecoturismo y paseos en lancha.

Un poco más lejos encontramos las aguas de Paso Real, una zona virgen poco conocida, donde el agua brota de los manantiales con un característico olor a azufre, y a una hora y media de la cabecera municipal está El Salto, una hermosa cascada que por su impresionante belleza fue el escenario de la famosa película de Rambo II, por lo cual, popularmente, es conocida como "La Cascada de Rambo".

Coyuca cuenta, también, con una gran montaña, de la cual se desprende un hermoso río que semeja una gran serpiente azul que se introduce en el mar. Rodeado de una exuberante vegetación tropical, pozas cristalinas que invitan a chapotear, enramadas rústicas que ofrecen delicias como el langostino y el guinatán (exquisito cuatete con sabor a coco), este sitio es excelente para un tour ecológico inolvidable.

Fuente: www.guerrero.gob.mx

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