
El matrimonio entre un hombre y una mujer ha sido una parte
integral del plan de Dios desde el principio. Dios enseñó
a Adán que "no es bueno que el hombre esté
solo" (Génesis 2:18), y Eva llegó a ser
su compañera. Uno de los propósitos fundamentales
del matrimonio es tener compañía.
Dios también mandó al hombre y a la mujer:
"fructificad y multiplicaos" (Génesis 1:28),
o sea, tener hijos. Otro propósito central del matrimonio
es traer hijos al mundo dentro del entorno de la familia.
El matrimonio y la familia son puntos centrales del plan
de Dios para el destino eterno de Sus hijos. Nuestro Padre
Celestial espera que hagamos todo lo posible mientras estemos
en la tierra para prepararnos a nosotros mismos y preparar
a nuestros hijos para vivir en una familia eterna.
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