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Tras
la destrucción del templo y sus ceremonias en el
año 70 d. C, la identidad judía se basó
en la transmisión del saber judío y la transferencia
de los símbolos de la religión del templo
a otros aspectos de la vida judía.
Los rabinos desarrollaron un sistema de leyes y costumbres
a través de una intensa discusión sobre la
tradición judía y su adaptación a las
circunstancias cambiantes. Estas decisiones rabínicas
o "leyes orales", que abarcaban todos los aspectos
de la vida religiosa y secular, fueron codificadas hacia
el año 200 d. C. en la Mishná ("La enseñanza"),
que está dividido en seis "ordenaciones"
y subdividido en 63 "tratados".
La Mishná se convirtió en objeto de posteriores
discusiones en las distintas comunidades judías.
Los amplios debates rabínicos sobre la Mishná,
con opiniones tanto mayoritarias como minoritarias, fueron
compiladas en el Talmud ("estudio"). Existen dos
recopilaciones diferentes: el Talmud de Jerusalén
(hacia 400 d. C.) y el Talmud de Babilonia (hacia 500 d.
C.). El Talmud babilónico se convirtió en
la colección de tradiciones judías aceptada
por la mayoría. Ambos Talmudes emplean el mismo texto
de la Mishná, pero difieren en el relato de los debates.
El
Talmud es muy apreciado en círculos rabínicos
y se le valora como un texto sagrado con una importancia
similar a la de la Biblia. Todo el conjunto de adiciones
(Tosafot), los comentarios y los comentarios de los comentarios
han continuado hasta la época moderna.
Siguiendo la tradición rabínica de "construir
una tapia en torno a la Torá", los rabinos trataron
de salvaguardarla con regulaciones y costumbres adicionales.
En teoría, se consideraba menos grave violar una
de las "tapias" que uno de los 613 mandamientos
fundamentales de la Torá propiamente dicha.
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