Sin duda, en todo matrimonio existirán los malentendidos,
discusiones, frustraciones, y disputas; todo
esto es común, y es parte de una relación
saludable. Pero es el como reaccionemos ante estas situaciones
lo que tendrá el mayor impacto en nuestra relación.
Debemos practicar la paciencia, y hacer lo posible por
evitar enojarnos .
Cuando nos enojamos, es probable que hagamos o digamos
cosas que lastimarán a nuestra pareja y que mas
tarde lamentemos. Por esta razón, el Profeta Muhammad
(SAW) dijo al hombre que le pidió consejo, “No
te enojes.” El hombre repitió su petición
varias veces, y el Profeta dio la misma respuesta cada
vez, “No te enojes.” (Bukhari) Si uno de los
dos se enoja, el otro debe apagar el fuego; si ambos se
enojan, deben apartarse un momento y regresar a discutir
el asunto tranquila y respetuosamente cuando ambos se
hayan calmado.
Nunca deben sacarse a luz los errores del pasado. Lo
único que debe quedar de los errores pasados es
la lección que aprendimos de ellos. Somos humanos,
y como tal, cometemos errores, especialmente al principio
del matrimonio, cuando la pareja apenas se empieza a conocer.
Poco a poco, conforme la pareja se va conociendo, y mientras
exista el deseo de convivir felizmente, los errores irán
diminuyendo y el entendimiento, amor y paciencia entre
ambos irá incrementando. Todo esto es parte del
crecimiento y desarrollo de ambos, como individuos y como
pareja. Los problemas deben ser resueltos inmediatamente
en cuanto se presentan, para no permitir que los malos
sentimientos persistan, y luego se conviertan en problemas
aun más grandes. Debemos estar listos para perdonar
y olvidar, ya que esto ayudará a fortalecer nuestra
relación.
|