Preguntas frecuentes
A estas alturas del año 2009, nadie absolutamente nadie, pone en duda y más en los momentos de crisis por la que atraviesa el mundo que publicitarse en Internet es más beneficioso que hacerlo en los medios tradicionales, tanto en referencia a ventajas monetarias como a la calidad del feedback que proporciona, al tipo de diversificación de mercado que se puede llegar a realizar y también debido a la posibilidad creativa que ofrece así como también la opción de interactividad con el consumidor.
INTERNET es una vía de comunicación que se encuentra en continuo desarrollo y crecimiento, y todos aquellos que quieran seguir formando parte del sistema deberán conocer este medio en profundidad.

Sin ir más lejos, las empresas deben integrarse a la red, deben contar por lo menos con un sitio web que sirva de referencia y contacto para otras empresas, para consumidores (actuales o potenciales) y para cualquier persona o entidad que desee conocerla.
La Publicidad es hacer público un mensaje sobre algo o alguien. Dar a publicidad es lo opuesto a mantener en secreto; el discurso que hay detrás de toda publicidad motiva a la gente a adherir a algo desconocido por todos, algo público.
El valor comercial que tiene la publicidad como factor de influencia se basa no sólo en hacer conocer las características y las cualidades de determinado producto o servicio sino en que este conocimiento sea compartido por otros.
El mensaje publicitario es toda comunicación que un emisor dirige a un receptor en forma pública, es decir, a mucha gente.
El mensaje publicitario es explícito en cuanto a su identidad y a su intención. Su identidad es definida, en tanto se separa concretamente de las noticias en todos lo medios que aparece, ya sea en la televisión, la radio, los medios gráficos, etc. No esconde su intención; al contrario, el mensaje publicitario debe cumplir objetivos comerciales predeterminados; ésa es su razón de ser.
El mensaje publicitario está inscrito en un acuerdo previo tácito, establecido entre el emisor y el receptor. Es un juego de seducción aceptado a priori por ambas partes. El diálogo nunca escrito de este acuerdo dice algo así: "Yo soy el emisor del mensaje publicitario, y voy a tratar de seducirte para convencerte de que me elijas y tengas la mejor opinión de mí. Para ello voy a usar una serie de técnicas, metáforas, exageraciones, demostraciones, etc. Estás de acuerdo, ¿verdad?". A lo cual el receptor contesta: "Yo soy el receptor de ese mensaje publicitario; sé que vas a intentar seducirme, lo cual no me molesta ni me ofende; y también sé cuáles son tus técnicas, no me engañas, pues tu proceder es explícito, y yo veré si te acepto o no".
La intención explícita del mensaje publicitario lleva a que este diálogo sea posible.
Cuando un mensaje es ambiguo en cuanto a su intención de vender, como en el caso, ahora nuevamente introducido por algunos idiotas, y que fue rechazado masivamente en los años 90, “causar una impresión” en el internauta: crueles banners con vídeo y sonido preactivado, enormes creatividades que toman el control de toda la página que intentas visitar la rompen y la agrietan o la sacuden. Intentar llevar el concepto de impresión publicitaria mucho más allá de la mera impresión de la página, para convertirla en una “verdadera impresión”… una impresión, eso sí, horrible. Impresión de que el producto anunciado es directamente odioso, que el creativo es un perfecto imbécil que debería ser condenado a recargar la página incesantemente durante toda la eternidad, y que el propietario de la página no tiene el más mínimo respeto por sus visitantes. Todas las evidencias y demostraciones acumuladas durante los ‘90, tiradas a la basura: la gente no odia la publicidad, odia la MALA publicidad, la que les molesta, la que les invade, la que hace que su ordenador se ponga a vociferar sin previo aviso y les haga precipitarse al ratón buscando el botón para pararla mientras el planificador de la campaña se frota las mano y piensa “soy un genio, mira como he incrementado el clickthrough… clicad, clicad, malditos…” ¡Idiota! ¡Están haciendo clic porque les molestas, porque quieren librarse de ti, porque quieren que te calles de una maldita vez, porque corren para detener la molestia que les estás causando! “ Enrique Dans
Tus clientes recordarán ese producto asociado a una imagen negativa, a una molestia, a una incomodidad. Algunos lo recordarán por molesto, pero la mayoría simplemente lo odiarán. Flaco favor estás haciendo al que te paga al proponerle esa creatividad o al permitirle que la haga sin desaconsejárselo hasta la extenuación.
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