El
escaparate montado por Tiffany & Co. con esta piedra preciosa
recientemente descubierta en 1967 atrajo la atención
de todo el mundo. Se cree que fueron los pastores masai los
primeros en descubrir esta piedra preciosa. Según el
mito popular, un rayo cayó cerca de las colinas de
Merelani, prendiendo fuego a los prados circundantes. Cuando
los pastores masai volvieron a la zona con su ganado, habían
aparecido piedras mágicas azules en el suelo. Cuando
un geólogo portugués, llamado De Souza, viajó
a esta zona de Tanzania, reparó en esta magnífica
piedra azul y fue él quien ayudó a Tiffany &
Co. a presentar este fascinante descubrimiento al mundo.
Tanzania, que cuenta con vastos depósitos en la parte
norte del país cerca de las colinas de Merelani, es
la única fuente comercial de tanzanita. También
se han encontrado
depósitos muy pequeños en Kenia, pero no eran
lo suficientemente grandes como para destinarlos a fines comerciales.
Cuando se calienta a 600 grados Celsius, la zoisita, de tonos
que oscilan entre el verde y el marrón, experimenta
una metamorfosis increíble, dando lugar a la creación
de esta vibrante piedra preciosa (la tanzanita) de un color
que va del azul al azul violeta. Con una dureza que se sitúa
entre 6 y 7 en la escala de Moh, la tanzanita es bastante
frágil, y por ello en ningún caso deberían
utilizarse los ultrasonidos para limpiar esta piedra preciosa.
En los primeros años que siguieron a su descubrimiento,
la tanzanita sólo podía encontrarse en piedras
pequeñas; sin embargo, en la actualidad hay piedras
más grandes, por lo que existe una gran variedad de
ellas en el mercado de las piedras preciosas.
Las condiciones de luz se convierten en el factor más
importante a la hora de apreciar el valor de esta piedra preciosa.
La tanzanita mostrará su color más azul a la
luz del día, mientras que el tono violeta será
más visible con luz incandescente. La piedra que alcanza
el mayor valor es generalmente aquella que deja ver un mínimo
de color violeta, incluso cuando es observada con luz incandescente.

Es frecuente encontrar cristales de tanzanita sin defectos,
por lo que la piedra no debería contener demasiadas
inclusiones.