LAS ALIANZAS
La costumbre de intercambiar alianzas el día de la boda durante
la ceremonia, viene de muy antiguo. En el siglo XIII a.c. , los
egipcios ya intercambiaban alianzas.
En la antigüedad los maridos celebraban un rito para asegurarse
de que los espíritus de sus mujeres no les dejaran demasiado
pronto. El marido ataba los tobillos y las muñecas de su
mujer con cuerdas de hierba con la creencia que esta atadura mantendría
su espíritu dentro.
En el tiempo del imperio romano los anillos eran de hierro; los
de oro sólo podían ser usados por senadores y magistrados.
Luego, la costumbre se expandió a otros estratos socioeconómicos.
Las alianzas empezaron a usarse en el siglo V,
pero costó para que la Iglesia las aceptara como parte de
la ceremonia.
El anillo de diamantes:
En la Biblia, ya vemos que en el Antiguo Testamento se pedía
la mano de la novia con un anillo. Esta costumbre ha llegado hasta
nuestros días. En el siglo IX, el papa Nicolás I,
decreta que el hecho de entregar el anillo a la novia es ya una
declaración oficial de la intención de casarse.
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EL ANILLO DE COMPROMISO
El novio le da el anillo a la novia para simbolizar su amor sin
final, por su forma circular. Aunque hay de muchos materiales, los
más comunes están hechos de oro y diamantes, lo que
significa que el amor será tan fuerte y puro como esos materiales.
Se lleva en el dedo anular por la vieja creencia de que la vena
de ese dedo llega hasta el corazón.
En el pasado, cuando la propuesta era un procedimiento
más formal, el futuro novio enviaba a sus amigos o miembros
de su familia en su representación para que conocieran a
la futura novia y su familia. Si ellos veían un hombre ciego,
un manco o una mujer embarazada durante su estada, se pensaba que
el matrimonio podía estar predestinado al fracaso. Sin embargo,
nodrizas de varones, pichones de paloma o de lobos eran buenos signos.
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