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Guía para no arruinar el álbum de tus vacaciones

Te vas de vacaciones y tienes muchas tarjetas de memoria a la espera de que las llenes de fotos y vídeos. Cuando vuelves has desgastado el botón de disparo de tu cámara. Al descargar las imágenes en tu ordenador hay tantas que hasta te da pereza verlas.

¿Para que demonios entonces has invertido horas y horas en hacerlas?

Desde que empezamos a tener cámaras sin carrete nos hemos vuelto completamente locos haciendo fotos —y también vídeos—. Hace unos años era todo un rito visitar la tienda de revelado después de las vacaciones. Ahora algunos siguen haciéndolo, el problema es que cuando has disparado 1.000 fotos no sabes muy bien cuantas deben terminar en un álbum.
Podemos comprarnos un marco de fotos digital, proyectarlas en la tele, o enseñarlas en internet. El problema es que de entre esas 200, 500 o 1.000 fotos seguro que sólo merece la pena una mínima parte y es una tarea titánica elegir las que son verdaderamente buenas.

Mejor no aburras a nadie enseñándole la foto desenfocada de aquella paella que te comiste en la playa.

Hay trucos para que no tengas que hacer pasar a nadie por ese suplicio.
El truco está en que planifiques mínimamente la tarea de catalogar las fotos antes, durante y después del viaje. En realidad es bastante sencillo y si disfrutas haciendo fotos disfrutarás aún más al dispararlas siendo un poco más consciente de lo que haces.

¿Que necesito?

Lo primero que debes pensar es en el equipo fotográfico que te vas a llevar. No te vuelvas loco. El propósito principal de tu viaje es estar de vacaciones y no estar haciendo fotos de tus vacaciones. Una vez que tengas eso en cuenta piensa que todo lo que lleves encima pesará el doble de lo que piensas cuando estés fuera de casa.

La cámara y sus accesorios. En soitu.es hemos hablado bastante de cámaras compactas geniales y de toda clase de réflex digitales. Para tus vacaciones lo mejor es que seas práctico y no lleves encima instrumental muy pesado. Una compacta o una réflex que no pese demasiado con un trípode ligero y un flash es todo lo que necesitas. Aunque al fin y al cabo con la cámara basta.

GPS. Quizá te parezca una locura llevar un trasto de estos, pero son geniales para catalogar tus fotos y los hay especiales para cámaras —aunque está claro que puedes prescindir de llevarlo—. Son especialmente recomendables para aquellos que hacen senderismo, rutas en bici, moto o en cualquier cosa que se mueva. Algunas tarjetas Eye-Fi además de almacenar en la memoria las fotos también las geoetiquetan automáticamente y encima cuentan con conexión wi-fi para subirlas a internet en determinados puntos. Para poner tus fotos en el mapa no incorporan un GPS, utilizan una tecnología llamada WPS, un sistema de posicionamiento que se basa en la triangulación de las señales wi-fi que recibe para determinar tu posición. Sony también cuenta con varios receptores GPS que pueden usarse con cualquier cámara. También hay ya alguna máquina a la venta, como la Nikon Coolpix P6000, que lo incorpora de serie.

Almacenamiento. Es clave que tengas un buen juego de tarjetas de memoria para grabar tus fotos —sobre todo si además filmas vídeo—. Sin embargo, ten en cuenta que si por ejemplo llevas un iPod o un reproductor multimedia con bastante capacidad de almacenamiento puedes descargar en él tus imágenes para liberar tus tarjetas. El modelo Classic que ahora mismo comercializa Apple dispone de nada más y nada menos que 120 Gb de almacenamiento. Por otra parte, si viajas con un ultraportátil con un disco duro de cierta capacidad puedes usarlo para terminar con el problema del almacenamiento. Además, en este último caso puedes hacer catalogaciones rápidas de tus fotos eliminando las que no han salido bien.

¿Cómo me organizo durante el viaje?

Seguro que a lo largo de todo el tiempo que vas a pasar por ahí tirado tienes momentos en los que quizá te apetezca ir organizando ya tus fotos. Ten en cuenta estos consejos.

Ajusta correctamente la cámara.

Es importante que la fecha y la hora de la cámara estén correctamente ajustadas, tenlo en cuenta si cambias de uso horario. Por otra parte lo mismo nunca has creado carpetas en tus tarjetas de memoria pero casi todas las cámaras te permiten hacerlo. No hace falta que pierdas mucho tiempo creando distintas carpetas pero si vas a viajar a dos o tres lugares puede ser buena idea que hagas una para cada uno de los sitios a los que vas.

Ten estilo, personaliza tus fotos antes de hacerlas.

No seas iluso pensando que lo importante es que captes una buena imagen que luego mejorarás frente al ordenador. Por lo general casi nadie tiene tiempo ni ganas para jugar con sus fotos días o semanas después de dispararlas. Tu cámara, incluso aunque sea automática, te permite definir un estilo propio. De esta forma tus fotos apenas necesitarán ser editadas después. Al descargarlas ya estarán casi listas para enmarcar. Imagínate, haces fotos de día y te gustan las fotos sin ruido —ajusta la sensibilidad ISO al mínimo permitido—, con contrastes fuertes —aumenta este factor al máximo—, y en las que la voz cantante la llevan las sombras —reduce un punto o dos la exposición EV—. Tampoco dispares en RAW al no ser que tengas mucho interés en sacar lo mejor de lo mejor de una imagen. Sé un poco suicida y verás que gustazo da sentir eso del 'disparar y listo'.

La cámara es el laboratorio.

Muchas máquinas compactas y réflex permiten hacer ediciones de las fotos sobre la marcha. Quizá sea buena idea que de vez en cuando vayas editando un poco tus mejores fotos del viaje. Lo que desde luego todas las cámaras te permiten hacer es eliminar sobre la marcha algunas de las fotos que haces. Una función que el abaratamiento de las memorias ha llevado a que desgraciadamente se utilice cada vez menos. No te cortes y borra, borra, y borra.

Cuidado con las ráfagas y con los vídeos.

Sabemos que tu cámara es muy veloz y que te encanta captar momentos decisivos. Pese a ello no dispares sistemáticamente ráfagas si no quieres encontrarte con muchas fotos prácticamente idénticas. Del vídeo puede decirse lo mismo. Si haces uno piensa si tiene de verdad sentido. Tus tarjetas de memoria te lo agradecerán.

Ya estoy en casa ¿ahora que?

Aunque hayas seguido todos los consejos que te hemos dado seguro que pese a todo tienes muchas fotos que eliminar, algunas que se merecen ser editadas, y unas pocas que imprimirás e incluso enseñarás.

  • La descarga. Es el momento de que descargues todas tus fotos en una zona de tu disco duro bien definida. No vale el escritorio. Para ello lo mejor es que utilices Picasa o iPhoto. Añade una breve descripción de lo que los distintos grupos de fotos contienen. Por ejemplo, si has estado en Roma pon ese nombre a las fotos que descargues realizadas ahí. Es mejor que vayas creando carpetas —eventos en iPhoto— poco a poco en lugar de descargarlas todas de golpe. Utiliza las herramientas que el programa pone a tu disposición: pon algunas etiquetas y descripciones, si ya vienen con datos de posicionamiento ubícalas en el mapa y si no hazlo por lotes —no tienes porque ser muy exacto—, también puedes utilizar el sistema de reconocimiento de rostros que incorpora iPhoto. Después de hacer esto descubrirás que con poco esfuerzo tus fotos han quedado mucho mejor organizadas. Ahora es el momento de hacer una criba.
  • A la basura. A estas alturas seguro que ya has visto la mayoría de tus fotos y has rebajado tu ego como fotógrafo oficial de tu viaje. Es el momento en el que debes ser generoso con los que van a verlas y hagas una limpieza a fondo. Evidentemente aquí cada uno hace lo que puede o debe, pero por muy conservador que seas te darás cuenta de que sigues teniendo mucha basura que hay que tirar: disparos en falso, fotos técnicamente desastrosas, otras en las que te preguntas para qué demonios las hiciste... Elimina sin compasión.
  • Edita e imprime. Ha llegado el momento de que tus mejores cualidades como fotógrafo puedan ver la luz. Si te da pereza siempre te queda la opción de jugar un poco con Picasa e iPhoto con las fotos obtenidas, guardarlas en un pen drive y llevarlas a un laboratorio a que te las revelen. También te queda, claro, la opción de mostrarlas en la tele o por internet —Facebook es genial para esto—.
  • Pon a buen recaudo tu álbum. Ahora que tienes claro las fotos que de verdad merecen la pena guardarse es el momento de que las guardes. Seguro que tus bisnietos quieren verlas. Tu disco duro no es un lugar seguro, sólo el sitio en el que han permanecido para ser clasificadas y editadas. Ahora deberías guardarlas en uno o en varios DVD o en un Blue Ray —si es que cuentas con una grabadora de estas—. No está de más que hagas dos copias y cada una la pongas en un lugar seguro. Otra opción es contratar una cuenta profesional en Flickr y usarla como disco duro virtual para tus fotos —ten en cuenta que puedes hacer que algunas sólo sean visibles para ti—. La ventaja de esta última opción es que puedes conservar los metadatos y la organización de álbumes que ya has creado.

El programa iPhoto permite numerosas opciones de clasificación.

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