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BANICA
Dos Joyas de la Relojería Solar: Santo Domingo y Bánica.
Relojería Solar.
Mirando hacia el viejo edificio de Los Capitanes Generales, hoy Museo de las Casas Reales, en la ciudad de Santo Domingo, aún permanece adosado a los siglos el reloj de sol que en el reinado de Carlos III se levantara en 1753, bajo las órdenes del entonces Capitán General de la colonia Don Francisco de Rubio y Peñaranda.
El ejemplar de Santo Domingo se repite con casi iguales proporciones en la villa de Bánica, lugar fronterizo de población canaria reforzada también en el siglo XVIII.
Estas joyas de la relojería solar son de las pocas que se consenvan en América, y aun se mantienen funcionando para atracción de dominicanos y extranjeros.
Durante el período de Carlos III la ciudad de Santo Domingo volvió a tener cierta importancia. Tal afirmación está caracterizada por una serie de obras de ingeniería y por la planificaron de algunos sectores de la ciudad de Santo Domingo.
Los muros de la Torre del Homenaje fueron mejorados, se planificaron varias puertas con estilo de la época, como la de la fortaleza, y se completaron otros paños de muralla. Planos de la ciudad, con proyectos de defensa, fueron muy importantes para la época. Muy cerca del reloj del sol funcionó la llamada Picota, lugar de ejecución y castigo de la época.
Perfil del Baniquero.
El baniquero se carateriza por ser una persona inteligente y el que no lo es, posee la disposición suficiente por lo que se incline. Es sano, honrado, sincero, hospitalario, servicial, pero hay que destacar sobre todo su gran solidaridad. El baniquero tiene rasgos fisicos y caracteristicas que lo distinguen en cualquier lugar donde se encuetre, sera porque en Bánica todos somos familia.
Cuando le sucede alguna desgracia a un baniquero, la noticia corre inmediatamente y se hace presente en el lugar en cuestion. Ejemplo: si fallece un baniquero en la ciudad capital, al novenario llega uno o dos minibuses repletos de baniqueros y si es en Bánica por igual.
No hay satifacion mas grande que cuando dos baniqueros se encuentran en esas calles de Dios. La sonrisa a flor de labios y a seguida el abrazo fraternal, las anecdotas, los chistes, los cuentos de la escuela primaria, la metida de pata en las respuestas a los profesores, en fin aquellos viejos tiempos de nuestra juventud reviven en cada encuentro y parece no tener frontera.
Qué orgúllosos nos sentimos los baniqueros, por haber nacido en uno de los pueblos mas viejos de esta isla y ser parte de la historia patria de esta República Domininca.
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