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Viaje a Santo Domingo. Historia, Naturaleza y Diversión junto Al Caribe

En Santo Domingo se respira la historia.

En 1492 la isla que hoy comparten República Dominicana y Haití fue el punto de llegada de los europeos en busca de nuevos territorios. Se la llamó La Española. Años más tarde, en 1496, Bartolomé Colón, hermano del Almirante fundó Santo Domingo a orillas del mar Caribe, sobre la margen oriental del río Ozama que forma un puerto natural. La ciudad fue destruida dos años después por un huracán. En 1502 Nicolás de Ovando, el segundo gobernador de la Española, refundó la ciudad en la posición y margen del río que actualmente ocupa. Nacía entonces la que sería la capital más antigua de América.

La Ciudad Colonial de Santo Domingo surcada por calles adoquinadas guarda dentro de si edificaciones del siglo XVI y 500 años de historia.

A Santo Domingo llegaban las carabelas tras el largo cruce oceánico y de ella también partían hacia el continente los conquistadores.

El centro defensivo de Santo Domingo era la Fortaleza de Ozama, con su fabulosa torre del homenaje, desde la que se recibía a todas las naves que arribaban al puerto.

Su objetivo era proteger la ciudad de los ataques de piratas y conquistadores. La construcción, en forma de castillo de piedras, conserva su apariencia original medieval. En su interior pueden verse túneles y calabozos donde eran encerrados los prisioneros.
Hoy, el fuerte más antiguo de America, puede ser visitado en la zona colonial de Santo Domingo.

El trazado urbano en cuadricula fue planeado a regla y compás en 1502 por Nicolás de Obando. Un trazado que continuó el hijo del almirante, Diego Colón, virrey de las indias.

Don Diego levantó también su morada, el alcázar, sobre los farallones que miran hacia el Río Ozama. Hoy este lujoso palacio se abre al público como el Museo Alcázar de Colón para que los viajeros descubran los primeros vestigios de la civilización española en el nuevo continente.

También ubicado en la zona colonial, el Museo de las Casas Reales es uno de los más concurridos por los turistas. Fue creado por el Rey Fernando de Aragón en 1511. Está formado por dos palacios comunicados entre sí. Fue utilizado desde el siglo XVI como Residencia de los Gobernadores y Capitanes Generales. También alojaron la contaduría real y la Real Audiencia, primera corte de justicia que hubo en América. Ésta se ocupaba de resolver los conflictos de intereses entre los españoles. Con una colección de  objetos procedentes de barcos naufragados, armas, documentos y mapas antiguos, muestra la historia de Republica Dominicana entre 1492 y 1821.

El corazón de la ciudad colonial guarda en el Panteón Nacional el homenaje a la independencia de la República Dominicana proclamada el año 1844.

En Santo Domingo se juntaron la primera Audiencia, la primera Catedral, la primera Universidad y hasta el primer hospital de América. Instituciones que respondían al avance de la sociedad moderna sobre la medieval. Los grandes templos dominicanos muestran la importancia que tuvo la iglesia en la conquista.

Una simpática forma de recorrer la zona Colonial de Santo Domingo es a bordo del Chu Chu Colonial, un "trencito" que recorre los principales sitios de interés históricos.

La propuesta cultural de Santo Domingo no termina aquí, sino que se extienden a un importante número de sitios de interés.

Entre ellos, el Museo de Arte Moderno, que expone y custodia las obras del patrimonio artístico del país y el Museo del Hombre Dominicano que protege y promueve la cultura dominicana en todas sus manifestaciones y diversidad

Imperdible el Museo de Ámbar, donde a través de exposiciones y muestras interactivas se puede conocer el mundo de estas maravillosas piedras hechas de resina vegetal fosilizada. Si les interesó el Mundo de Ámbar, también deben visitar el Museo de Larimar, una rara variedad de roca semipreciosa, todo un símbolo del país ya que sólo se encuentra en República Dominicana. Su coloración varía en una gama que contiene blanco, azul claro, azul verdoso y azul profundo. En ambos museos se pueden adquirir piezas de joyería elaboradas con estas hermosas piedras.

El Museo del Ron, ubicado en un edificio restaurado del siglo XVI, es una celebración de ron y caña de azúcar, dos de las exportaciones más importantes del país.

No se vaya de Santo Domingo sin visitar el Faro a Colón, un monumento y museo construido en honor a Cristóbal Colón, descubridor del Nuevo Mundo.

Además de la abundante oferta cultural, Santo Domingo tiene muchos otros atractivos naturales.

El Jardín Botánico, un pulmón verde en la ciudad, cumple una importante función educativa y recreativa. En sus distintas áreas y pabellones conserva la rica flora dominicana y cuenta además con un jardín japonés.

Para quienes estén interesados en el mundo del mar, Aquamundo resulta una atractiva actividad. Tiene siete zonas temáticas diferentes que permiten disfrutar aventuras bajo el agua. Se puede recorrer un jardín de  corales y ver desde el colorido pez payaso hasta el temible tiburón bamboo, entre muchos otros.

En Santo Domingo también puede visitarse el National Aquarium, otra interesante opción para conocer la vida en el mar.

Lejos del típico zoo de jaulas y barrotes, el Parque Zoológico Nacional es una institución educativa, científica y recreativa que alberga animales en espacios que reproducen sus hábitats naturales con amplitud gran belleza. Sin dudas vale una visita.

El Santo Domingo moderno se resume en el Malecón, la gran avenida sobre el Mar Caribe que centra su vida en las inmediaciones de los hoteles.

Otro de los pulmones de la ciudad y punto de encuentro de los dominicanos es el Parque Mirador del Sur, que además de su arborización abundante, brinda una vista al mar Caribe que ninguna otra ciudad de la región puede tener.

En las afueras de Santo Domingo se puede disfrutar del Parque Nacional de Los Tres Ojos, un oasis natural en la urbanización. Allí se pueden apreciar tres lagos dentro de una cueva y un cuarto lago en el exterior. Manantiales y múltiples estalactitas y estalagmitas dentro de las cavernas completan el paisaje. ¡Imprescindible llevar la cámara de fotos!

Y para concluir, bien vale realizar un Night Tour para tener una visión diferente de Santo Domingo, disfrutando de su vida nocturna y del sabor del ron dominicano.

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